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FREQUENTLY ASKED QUESTIONS

Salvación

¿Cómo podemos obtener la vida eterna?


¿Cómo podemos obtener la salvación, la vida eterna? Es la pregunta más importante del ser humano, casi todas las personas en el mundo se han hecho esta pregunta. Dios tiene una respuesta directa y clara en Su Santa Palabra—Juan 3:16.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”-Juan 3:16

Este versículo habla directamente sobre cómo podemos obtener la vida eterna, como podemos ser salvos.

La primera palabra en el versículo es “Porque” y ¿Porqué, porque? La palabra “porque” identifica el motivo de Dios...Porque Él dio a Su “Hijo unigénito.”

Y cuál fue la razón, cuál fue su motivo? Su amor— “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito...”

Él tiene un amor que es mucho más grande y más fuerte que cualquier otro amor que este mundo haya experimentado...dice, “Porque de tal manera amó Dios...”

“de tal” habla de la extensión de Su amor...Su amor es tan fuerte, que Él nos dio lo más apreciado de Él, Su Hijo unigénito, o único.

Romanos 5:6-9 dice, “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.”

Nuestra salvación tiene su raíz en el amor de Dios....porque Él amó el mundo, porque nos amó, nos proveyó un medio de salvación para nosotros.

Él nos amó, sí, pero nos ama aun, en este mismo instante, a ti y a mí, a nosotros, a todos...a todo el mundo....Él tiene un amor precioso, grandioso, fuerte, un amor supremo, y nuestra relación con Él está empapada en este amor incondicional.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, “Al mundo” no se refiere a la tierra, las cosas, la actividad en este mundo, pero a la gente, las almas, no quiere que se pierdan las almas en el infierno.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.”-Juan 3:16

El “Porque” habla de Su motivo, porque Él dio a su Hijo, porque Él hizo esto, y “para que” habla de—para qué y para quien Él sacrificó su amado hijo. Él dio Su Hijo por nosotros, Él murió por nosotros, Él vino por nosotros, Él proveyó salvación para nosotros, Él sufrió por nosotros, Él hizo todo, y todavía está haciendo todo para alcanzarnos a nosotros...Dios no tiene malas motivaciones.

¿Y por qué, para nosotros? Porque no quería, y no quiere que nos perdamos. “Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Segunda de Pedro 3:9 dice, “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

Sin Cristo estamos camino al infierno, a la destrucción eterna, a perdernos para siempre…. y Dios no quiere esto, quiere salvarnos, quiere liberarnos, y darnos vida eterna.

¿Cómo podemos recibir a Cristo, recibir la salvación?

1. Debemos arrepentirnos

Segundo de Pedro 3:9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

En Hechos 20:21 Pablo explica el mensaje que ha estado predicando a todos....a los Judíos y también a los Gentiles....Dice, “acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.”

Arrepentimiento hacia Dios, y fe hacia Jesucristo, era el centro de su mensaje.

La salvación, y la vida cristiana están construidas alrededor de estas dos verdades —el arrepentimiento hacia Dios, y la fe hacia Cristo. Estos dos aspectos son las dos partes primordiales de la fe...son los medios básicos entre nosotros y Dios, entre nosotros y la salvación.

¿Qué es el arrepentimiento?

Es un cambio de mente, un cambio de actitud y un cambio de enfoque.

Un cambio de mente

Cuando escuchamos la verdad, como la Biblia la enseña....debemos cambiar nuestra mente, y rechazar lo que hemos creído, y recibir y abrazar la verdad que está en la Biblia. A menudo sólo aceptamos lo que imaginamos que es verdad, no lo que es verdad en realidad. Por ejemplo: cuando escuchamos de un lugar, de una persona, o de una cosa, naturalmente imaginamos cómo es físicamente, cómo o de que está hecha, y/o cómo funciona.

Antes que yo llegase a México la primera vez me imaginaba cómo sería, cómo viviría la gente, y cómo se vería, y cuando llegué vi que era diferente de lo que me imaginé ¿Qué debo hacer? ¿Creer lo que imaginé de México, o, combinar mi mente y creer la verdad, la realidad?

Si quiero recibir y abrazar la verdad, tengo que cambiar mi mente.....rechazar mi imaginación, y escoger la verdad, la realidad. La imaginación parece real, pero no lo es. Es artificial, está solamente en la mente, no tiene sustancia alguna. Así es con las cosas espirituales, la verdad sobre Dios, sobre la salvación, la vida cristiana, etcétera.

Naturalmente tenemos una idea de todo, de lugares, de personas, de cosas, y también de Dios, de la salvación, del cristianismo, de la vida eterna.

No podemos confiar en nuestras imaginaciones, debemos cambiar nuestras mentes, y creer la verdad.

Un cambio de actitud

Nuestra actitud es la manera como pensamos y nos relacionamos con el resto del mundo, personas, cosas, Dios y Sus cosas etcétera.

No se trata solamente de bueno o malo; también se trata de lo correcto o incorrecto....hay personas que no tienen una actitud mala, pero no tienen la actitud correcta....y por eso no tienen la verdad, la salvación...por eso no entienden....por eso no tienen a Dios en sus vidas.

Cuando nos acercamos a Dios, debemos acercarnos a Él con una actitud humilde.

Santiago 4:6 Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Debemos tener una actitud humilde, o Dios va a resistirnos.

Necesitamos un cambio de actitud.

Hay una historia en la Biblia sobre dos hombres, uno, un fariseo (religioso) y el otro un hombre común.

Lucas18:9 “A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: 10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. 11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. 13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. 14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.”

Un Cambio de Enfoque

Hay mucha gente que quiere la salvación, quiere las bendiciones de Dios, pero no las tienen. ¿Por qué? Porque su enfoque es incorrecto...están enfocados en la salvación, en las bendiciones, en sus propios deseos y necesidades, y no están enfocados en Dios.

Si queremos recibir la salvación debemos enfocarnos en Dios....y no en las cosas, o en nosotros mismos.

Él es justo, Él es recto, Él es Todopoderoso, Él es El Salvador....sin Su misericordia no podemos recibir la salvación.

I Juan 5:10 “El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. 11 Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. 12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.”

No podemos recibir la salvación, en ninguna manera, solamente podemos recibir a Cristo, y cuando lo recibimos a Él, ¡recibimos la salvación! No podemos separar a Cristo de la salvación, Él es la salvación, la vida eterna......y si, cuando lo tenemos a Él, tenemos la salvación.

Debemos cambiar nuestro enfoque...enfocarnos en Dios, no en la salvación.

Si solamente queremos tener la salvación, no podemos tenerla....pero cuando cambiamos nuestro enfoque y recibimos a Cristo, podemos tener vida eterna.

2. Debemos creer en Jesucristo.

“para que todo aquel que en él cree.”

Solamente creer no es suficiente, debemos creer “en él”

Hay personas que creen que las palabras escritas en la Biblia son verdad, creen que las palabras de Jesucristo son verdad” no tienen duda de ello, pero no creen “en Cristo”...su fe no está en Él, no confían en Él, no dependen de Él...necesitamos creer la verdad... pero si queremos ser salvos debemos creer “en Cristo.”

Muchas personas creen que Él es Dios, que Él es El Salvador, creen en todo lo que Él hizo, lo que Él está haciendo; toda la información, todos los hechos, todos los datos,...pero no tienen fe en Él, su confianza no está puesta únicamente en Él, su creencia de Él no es como la Biblia describe.

Hay verdad, la palabra de Dios es verdad, pero la verdad no salva....la verdad solamente explica cómo podemos ser salvos.

No debemos confiar en la verdad, la verdad es, debemos confiar en Cristo...creer “en Él.”

3. Debemos orar

La salvación no está en la oración, pero sin la oración no podemos recibir la salvación.

Romanos 10:9-13 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. 12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; 13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

La oración no puede, y no va a salvarnos, pero cuando estamos persuadidos que Cristo es nuestra única esperanza, nuestra única salvación.....debemos confesar esto y pedir a Dios que nos salve, y entonces Él nos salva.

La oración no es una acción religiosa or ritualista; es comunicación con Dios

La oración es la manera que Dios ha dispuesto para salvarnos...Él salva a los que le piden salvación.

Cuando nos hemos arrepentido, y creemos en Cristo como nuestra única salvación debemos pedir a Dios que nos salve..

Mateo 7:7 “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.”

I Juan 1:8 “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.”

Crea en Él, Ore, hablé con Él y pídale y Él te salvará.




¿Cómo puedo recibir la salvación?


Primero Juan 5:9 dice, “Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo.”

En la Biblia tenemos un testimonio de Dios que Cristo es la manera de la salvación. Primero Dios dio a Su Hijo, y después El testificó que Él es la salvación para todos.

Hechos 4:12, “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

Primero de Juan 5:10, “El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.”

Cuando tenemos Cristo en nuestras vidas El Espíritu Santo testifica con nuestro espíritu que somos salvos, que ya somos hijos de Dios.

Romanos 8:14, “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”

15. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

16. El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.”

Primero de Juan 5:11, “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.”

¿Dónde encontramos la vida eterna? ¿En la religión, en la Iglesia, en las buenas obras? No, la vida eterna está en el Hijo de Dios, en Cristo, y solamente en Cristo.

Juan 14:6, “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Primero Juan 5:12, “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.”

Cuando tenemos Cristo en nuestras vidas, tenemos la vida eterna, la salvación, pero cuando solamente tenemos la religión, las obras, los filosofías, o solamente estamos viviendo una vida natural, en el carne, en el pecado etc. No tenemos nada. Lo que necesitamos es Cristo en nuestras vidas.

Primero Juan 5:13, “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.”

¿Qué debemos hacer? ¿Cómo podemos recibir a Cristo?

Primeramente debemos arrepentirnos.

Debemos dejar nuestras maneras naturales, nuestras religiones, y volver a Dios.

Hechos 20:21 “testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.”

Segundo Pedro 3:9, “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

Primeramente debemos arrepentirnos.

Segundamente, debemos creer

No solamente creer, pero creer en Cristo.

Juan 3:15, “Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

16. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

17. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.”

Terceramente, Debemos confesar y recibir.

Romanos 10:9, “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

10. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

11. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

12. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan;

13. Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

¿Si crees, pídele que salve tu alma?

Aquí hay mensajes que le va ayudar.

Ya soy Salvo

https://fb.watch/2hjuCvi26X/

En la página Vida Eterna101 Facebook o YouTube tenemos información sobre la salvación, la vida eterna y la vida con Dios, la vida cristiana. Hay mensajes en video, hay artículos y información. Puede ver y si todavía tiene preguntas mándanos otro mensaje.

Haga clic en esos enlaces.

https://www.facebook.com/pazparavida/

Comprender la Palabra (Mensajes)

Cómo comprender la palabra de Dios—Aquí hay algunos mensajes. Solo haga clic en las enlaces.

El Espíritu Santo

https://fb.watch/2gIe9TgvRa/

Estudiar

https://fb.watch/2gIi_DNjBa/

Meditación

https://fb.watch/2gIbN4WEXs/

La salvación

https://fb.watch/2gIn8BtS-N/

Si tiene algunas preguntas específicas mándanos un mensaje




¿Cómo puedo recibir la seguridad de salvación?


Hay dos enseñanzas diferentes concernientes a la seguridad de la salvación del creyente. Algunos afirman que una persona puede perderla, y cómo se pierde o por qué variaría un poco de un grupo a otro, y otros afirman que una vez que una persona es salva es salva para siempre sin importar lo que haga. Siempre digo, antes de que discutamos si una persona puede perderla o no, debemos discutir cómo se puede conseguir. Uno nunca debe preocuparse por perder la salvación hasta que esté seguro de que la tiene. Tenemos muchos mensajes en nuestras páginas y sitios web que explican cómo se puede obtener. Si no está seguro, por favor escuche los mensajes. Sabemos que ha habido muchos cristianos maravillosos en ambos lados. Ambos tienen los mismos puntos razonables en sus creencias, y Dios lo quiere de esa manera. La maravilla de la Palabra de Dios es que está perfectamente equilibrada en este asunto como lo es en todos los demás. No creo que necesitemos probar si un grupo está bien o mal, sólo podemos ver lo que las Escrituras enseñan acerca de la salvación y su seguridad. Cuando comprendemos que es la salvación, también entendemos cuán segura es. ¿Qué es la salvación? Sólo mencionaré algunos de los aspectos principales de la misma:

1. Regeneración

Tito 3:5, “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.”

II Corintios 5:17, “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

Juan 3:3, “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.”

I Pedro 1:23, “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”

Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador personal, Dios nos crea de nuevo, no completamente en el presente, sino que nuestro espíritu es recreado, y nuestra alma es redimida.

2. Liberación

Naturalmente, sin salvación estamos destinados a ir al infierno sin ninguna esperanza de resistirlo o impedirlo, pero ahí es donde entra la salvación. La palabra "Salvo" significa ser rescatado. Dios, por medio de la persona y obra de Jesucristo y por el ministerio del Espíritu Santo nos libera de nuestro destino cuando recibimos el don de la vida eterna.

También es una liberación de la muerte, la muerte espiritual. Jesús dijo: Juan 5:24-26, "En verdad, de verdad, os digo, quien escucha mi palabra y cree en el que me envió tiene vida eterna. No entra en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida. “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo.”

Colosenses 1:12-14, “Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.”

3. Redención

La palabra "Redimir" significa comprar de nuevo, o hacer valioso de nuevo. Sin Jesús no tenemos valor para Dios, no es que no nos ame, porque nos amó tanto es que dio a su Hijo unigénito para morir en la cruz por nosotros, somos de valor. De hecho, si no fuésemos redimidos, revalorizados entonces fuésemos arrojados al lago de fuego. Pero, en Cristo tenemos suficiente valor para que Dios nos dé Su cielo y cree un nuevo cielo y una nueva tierra para nosotros.

I Pedro 1:18, 19 dice, “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.”

4. Reconciliación

La palabra "Reconciliación" significa ser puesto de nuevo en favor. Hubo una ofensa que nuestro pecado había causado con Dios. Estaba decepcionado, enojado y ofendido con nosotros, pero luego envió a Jesús a reconciliar la relación; traer a la gente de nuevo a su favor.

II Corintios 5:17-19 dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.”

5. Adopción

Gálatas 4:4-7, “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”

6. Perdón

Colosenses 1:12-14, “Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.”

Efesios 1:7, “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.”

Nuestro pecado no sólo trajo la muerte sobre nosotros, sino que ofendió a Dios. Su ira fue encendida contra nosotros, fue ofendido por nosotros, y a menos que hubiera un sacrificio que satisfacerse la ofensa no habría perdón. El Sacrificio de Jesucristo complació al Padre y, por lo tanto, extendió el perdón a aquellos que están dispuestos a creer en Jesucristo como su derecho a ser perdonados. Tiene que haber perdón por nuestro pecado heredado antes de que podamos tener nuestros actos individuales perdonados, porque fue nuestro pecado heredado lo que nos hizo pecadores, el pecado pasado de Adán fue arraigado en nuestra propia naturaleza, antes de la salvación nuestra misma persona, nuestro carácter es una ofensa a Dios. Tenemos que ser recreados, y entonces podremos ser libres erra vivir una vida de perdón.

7. Esperanza

Colosenses 1:27, “A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.”

I Pedro 1:3, “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos.”

La esperanza es algo que recibimos en Jesucristo, no algo que esperamos alcanzar a través del tiempo. Las Escrituras enseñan que los que están en Cristo tienen esperanza, ya no tienen que esperar para alcanzarla.

8. Justificación

A menudo nos centramos en la gracia y la misericordia de Dios como nuestra esperanza de acercarnos a Él y recibir la salvación de Él, y si no fuera así no hubiéramos tenido una oportunidad, pero las Escrituras también enseñan que los creyentes son justificados, lo que significa que han sido declarados "justos". Una vez que se ha considerado que la justicia es satisfecha, la persona llena de culpa se considera libre de culpa, de tal manera que es como si nunca hubiese tenido culpa. Eso es lo que Dios hace por aquellos que reciben Su salvación.

Tito 3:7, “Para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.”

Gálatas 3:24, “De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.”

Romanos 8:30-33, “Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.”

9. Restauración

Lucas capítulo 15 cuenta tres historias de restauración. Cuenta que una moneda se perdió, y fue buscada hasta que fue encontrada y restaurada al dueño, una oveja se perdió y el Pastor abandonó al resto de las ovejas hasta que encontró la perdida y la trajo de vuelta al redil, y luego hubo un hijo rebelde que se fue de su casa, pero regresó arrepentido y fue restaurado a su padre. Son imágenes de personas restauradas a Dios. La salvación nos restaura al Padre celestial.

10. Una vida espiritual

Juan capítulo 3 declara muy claramente que para que una persona entre en el reino del Señor debe haber un nacimiento espiritual, debe haber vida espiritual.

Juan 3:5-8, “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

¿Cómo se supone que vivamos la vida cristiana? Estas son algunas cosas a tener en cuenta:

Una vez más estos son sólo algunos de los muchos aspectos de vivir correctamente, pero nos ayuda con nuestra actitud. Muchas personas rechazan las enseñanzas o creencias de los demás, ya sean correctas o equivocadas, sólo por las actitudes de las personas que se aferran a esas creencias. Además, las personas a menudo tienen miedo de aceptar ciertas enseñanzas porque sienten que cambiará la forma en que viven la fe cristiana, y que será deshonra a Dios, esta actitud es fiel hasta cierto punto, pero también muy engañosa. Debemos recordar que el poder impulsor que mueve al pueblo de Dios a vivir bien no es únicamente aferrarse a creencias, Dios utiliza el amor (II Corintios 5:13, 14) y aquellos que tienen es amor de Dios dentro de ellos procurarán complacer a Dios en todas las cosas.

1. Cuidadoso y despreocupado, pero no descuidado.

Filipenses 4:6,7 dice: “Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.”

Dios no quiere que la vida cristiana sea tensa, sino más bien relajante y gozosa, pero llena de cuidados. Se supone que el pueblo de Dios tienen cuidado, no se preocupan, sino que son cuidadosos. Cuidar a los demás, preocuparse por lo que está sucediendo y preocuparse por su propio testimonio. Se supone que no deben preocuparse constantemente por lo que les sucederá, o concentrarse en sí mismos, sino que deben ser un buen testimonio para que un mundo perdido los vea, y a su Cristo Salvador.

2. Por fe

Gálatas 3:11 dice: “Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá.”

La evidencia del hecho de que la salvación es por fe está en los cristianos que viven por fe. Cuando el pueblo de Dios vive en duda los no salvos dudan de que la salvación sea posible, pero cuando viven una vida que sólo puede describirse como una vida de fe, el mundo perdido ve que hay esperanza para ellos No somos salvos por la fe para vivir una vida por obras o por la ley, siempre es por fe. La salvación es por fe, y se entra en una vida de fe. La fe es la única forma en que dependemos plenamente de Dios.

3. Con Respeto

Hay personas que se aferran a ciertas creencias y son muy arrogantes e irrespetuosas. La palabra miedo puede significar tener miedo, o puede significar tener respeto. El respeto a Dios debe demostrarse plenamente en el pueblo de Dios.

Mateo 10:27, 28, “Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”

4. Con Seguridad

El valor, la seguridad y la audacia son características del pueblo de Dios. Se supone que la duda y la incredulidad no se encuentran entre el pueblo de Dios. Como personas salvas debemos vivir en confianza, no preocupados por nuestra salvación, sino preocupados plenamente por la salvación de aquellos que aún no han recibido al Señor. Si dudan de su propia salvación, asegúrese de arreglar este asunto. Pídale a Dios que le muestre, examine las Escrituras, pida comprensión, busque a Dios con todo su corazón hasta que esté seguro, y luego disfrute de ella. Que Dios le bendiga.

Como creyentes, no estamos solos, la Biblia dice que somos sellados por el Espíritu Santo — Efesios 4:30, somos guardados por el poder de Dios—I Pedro 1:5, somos disciplinados como niños — Hebreos 12:6-11. Dios está cuidando a Sus hijos, podemos estar seguros, podemos vivir con confianza.

Más información (mensajes)

Aquí hay algunos mensajes que le van ayudar entender más. Solo haga clic en el enlace.

La Salvación—¿Que Dice La Palabra de Dios?

https://fb.watch/2gS2-KSgrg/

¿De Que Nos Salva Dios?

https://fb.watch/2gShTr6y-F/

La Salvación—Lo Que Nos Impide Entender La Verdad y Desear A Dios

https://fb.watch/2gSnFraJzG/

Una Explicación De La Salvación

https://fb.watch/2gSU7qbSF1/

Si tiene algunas preguntas específicas mándanos un mensaje. Dios le bendiga.

Haga clic en esos enlaces, es la página donde pude encontrar más videos, artículos e información.

https://www.facebook.com/pazparavida/




¿Qué dice la Palabra de Dios acerca de la salvación?


El evangelio, la salvación ya está completa—solamente necesita, o solamente requiere dos cosas.

Cuando Jesucristo estaba en la cruz como un sacrificio pagando la multa, la deuda del pecado. Al fin dijo, sus últimas palabras fueron, “Consumado es.”—Juan 19:30. Refirió a la paga del pecado, el precio que Dios requirió. Un sacrificio de un cordero sin mancha, una persona sin pecado. La Salvación ya está completado.

¿Qué necesita, o requiere el evangelio?

1. Una proclamación

Romanos 10:13 “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?

Todos los que ya tienen el evangelio, ya recibieron a Jesucristo, ya tienen la salvación deben proclamar las noticias buenas.”

Muchas personas no han respondido al evangelio simplemente porque no han escuchado el mensaje. Nadie se lo ha dicho. Tal vez seas tú. Si lo has oído, eres un privilegiado. Por favor, recibirlo, y luego proclámalo, porque eso es lo que es necesario.

2. Una Decisión

La muerte ya está escogida para nosotros, pero la vida, la vida eterna no—sin una elección solamente tenemos muerte.

No recibimos esta vida de forma natural o automáticamente, sin una elección no la podemos obtener. La recibimos cuando elegimos a Dios, cuando elegimos recibir el mensaje, creyendo y recibiendo lo que Dios nos ha proveído.

Romanos 5:12, “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”

Deuteronomio 30:15 “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal.”

Toda la gente tiene vida temporal, Dios nos dio vida temporal a través de nuestros padres, nacimos con vida temporal, pero en este pasaje Dios no está hablando acerca de está vida que tenemos aquí en este mundo, pero de una vida eterna, una vida con Él, una vida llena de bien, llena de bendiciones, una vida de victoria.

Versículo 19 “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.”

Los cielos y la tierra testifican a lo que Dios dice y está haciendo, la creación la función del cielo y la tierra prueban lo que es verdad, prueban que una vida eterna, una vida de bendiciones está puesta delante de todas las personas, pero debemos escoger. Dios, y la vida eterna requieren una elección.

¿Cómo escogemos la vida?

La elegimos cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador. La vida está en Él.

I Juan 5:11 “Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”

¿Cómo podemos tener la Salvación, que Dice la Palabra De Dios?

I. Solamente Hay Salvación En una Persona, Jesucristo

Hechos 4:11 “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

Mateo 1:21 “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”

Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

II. No Hay Salvación Sin Creer

Juan 3:15 “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Hay mucha gente que cree a Jesucristo, pero no cree en Él. No confían en Él, no dependen de Él. Su confianza, su esperanza, su fe todavía está en sí mismos, en sus obras, en su iglesia o en su religión. Si quiérenos la salvación de Dios debemos confiar completamente en Jesucristo. “para que todo aquel que en ‘él cree.’”

Juan 3:17 “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

No somos condenados porque pecamos, si, Dios condena el pecador, pero somos condenados porque no hemos creído en Jesucristo. Los creyentes también han cometido pecados, la Biblia dice, “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”—Romanos 3:23, pero los que creen y confían “en Jesucristo” ya no son condenados, y solamente porque creyeron en Él.

Juan 3:19 Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.
20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.
21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.”

III. No Hoy Salvación Sin el Arrepentimiento

II Pedro 3:9 “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

Romanos 2:4 “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?”

II Timoteo 2:25 “que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad.”

Porque naturalmente nos gusta el pecado. Parque es natural, normal, y naturalmente escogimos el pecado en lugar de Dios, y por eso debemos arrepentirnos. Debemos tener un cambio de mentalidad, debemos pensar en acuerdo con Dios, un cambio de enfoque, debemos enfocarnos en Dios, y lo que Él ha hecho por nosotros, y un cambio de actitud, Santiago 4:6 dice, “Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” Debemos humillarnos delante de Dios.

Naturalmente escogemos la decepción, las mentiras, las cosas cercanas a la religión, a la mentalidad natural humana, pero no son cercanos a Dios y su salvación.

Romanos 3:3, 4 dice, “¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando fueres juzgado.”

Sin arrepentirnos no podemos escoger la verdad, no podemos entender la palabra de Dios.

Como dice Juan 3:19-21, “Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.
20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.
21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.”

IV. Sin La Oración No Hay Salvación
Romanos 10:9 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan;
13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”

La oración no salva, pero sin ella no podemos ser salvos. La salvación es algo que debemos pedir, debemos reconocer que no la tenemos, confesar nuestra necesidad de ella, confesar que estamos condenados, confesar que somos pecadores, declararnos culpables, pedir perdón, poner nuestra fe en Jesucristo y pedir la salvación a Dios.

Juan 1:12 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

I Juan 5:11 “Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”

¿Si crees, pídele que salve tu alma?


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Ya soy Salvo

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¿Qué significa ser salvo?


Ser salvo es un término que se utiliza a menudo entre los cristianos, pero ¿qué significa? ¿Ser salvo de qué?

Romanos 10:13 dice: “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

En primer lugar, ¿salvación de qué? He oído a la gente decir: "Me estaba ahogando, y el Señor me salvó". O, "Tuve un accidente, y el Señor me salvó." Sí, eso es ser salvo, pero eso no es a lo que Dios se refiere cuando habla de la salvación. Está hablando de salvar a la gente de la condenación eterna en el infierno.

Apocalipsis 21:7, 8 dice: “El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”

“Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.”—I Corintios 15:50.

“Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”—Apocalipsis 20:14, 15.

La pena por el pecado, cualquier pecado, incluyendo el pecado heredado, es la muerte en el infierno.

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”—Romanos 6:23.

La muerte y el infierno están conectados en el sentido de que son la separación definitiva y completa de Dios, que es la pena por el pecado. Es donde la gente va a causa de su pecado. Entonces, ¿de dónde se salva una persona? De la muerte e infierno. Ser salvo del infierno simplemente significa que uno ya no tiene que ir allí, y ser salvo de la muerte es ser salvo de la muerte del alma, no del cuerpo físico, porque el Señor dará a las personas que se salvan un nuevo cuerpo.

En segundo lugar, del pecado. Juan 1:29 habla de Jesús y dice: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” Hay diferentes aspectos del pecado. Existe la pena del pecado, que es la muerte. Existe el poder del pecado, que es el control que el pecado tiene en la vida de las personas. Las personas no son capaces de dejar de pecar, esto se ve especialmente en la adicción y el abuso, y luego está la presencia del pecado. Ser salvo es ser salvo de los tres, pero primero la pena — Jesús tomó el castigo en nuestro lugar y nos salvó de él. Luego está el poder, al tenerlo a Él en nuestras vidas nos salva del poder del pecado. Una persona puede, a través de Jesús, seguir adelante y vivir una vida de perdón y santidad, venciendo el poder del pecado. Y luego está la presencia del pecado. El pecado está en todo el mundo, así que incluso las personas salvas están en presencia del pecado en ese sentido, pero la presencia del pecado ya no está en su alma, y un día serán salvos de su presencia por completo. Cuando la redención sea completa, el pecado desaparecerá por completo, y los salvos nunca volverán a ver el pecado, pero los no salvos estarán en la muerte completamente inmersos en él. Ser salvo es ser salvo del pecado.

En tercer lugar, de sí mismo. Gálatas 5:17 dice: “Y fueron todos los días de Mahalaleel ochocientos noventa y cinco años; y murió.” La carne es nuestra naturaleza, la naturaleza con la que uno nace. ¿Por qué la gente no acude a Dios? ¿Por qué no todos corremos detrás de Él? “Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.”—Salmos 14:2, 3.

No hay una sola persona en la tierra que tenga un anhelo natural de conocer a Dios, o un deseo natural de pasar tiempo con él. Por lo general, la gente viene a Él porque teme la muerte y el infierno, pero no porque tengan un anhelo por él, o realmente quieran conocerlo. Pero, debido a que es misericordioso, cuando vienen a Él, se salvan de su antigua naturaleza y Él nos da una nueva naturaleza.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”—II Corintios 5:17.

“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.”—Romanos 5:10.

“Porque si siendo enemigos.” Se refiere a que seamos enemigos de Dios. La mayoría de la gente diría: "No odio a Dios". pero, déjame preguntarte, ¿cómo lo has buscado o respondido a la forma en que ha estado buscándote? No estoy preguntando si eres religioso, o si estás practicando activamente tu religión. Eso es algo separado. Estoy preguntando sobre su conexión personal y relación con Dios. Si lo conoces, es porque has respondido a Él amándote y extendiéndote Su misericordia. Él es el que inicia la reconciliación. Debemos ser salvos de nosotros mismos; de nuestra naturaleza pecaminosa.

¿CUALES SON LAS CONDICIONES?

En primer lugar, el Señor requiere arrepentimiento.

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”—II Pedro 3:9.

El arrepentimiento hace que una persona se aparte de todo en lo que confiaba para su salvación y luego mirar solo a Dios.

“Testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.”—Hechos 20:21.

Debe haber un respeto total y una visión adecuada de Dios antes de que uno pueda recibir la salvación de Él. El arrepentimiento elimina las opiniones falsas de Él y deja una puerta abierta para que una persona venga a Él.

Romanos 2:4 dice: “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?”

Cuando las personas ven que no son buenos, pero Dios lo es, les hace respetarlo y luego confiar en él. El arrepentimiento es necesario para que la salvación tenga lugar.

En segundo lugar, la creencia.

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”—Hebreos 11:6.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”—Juan 3:16.

Se requiere que uno crea en Dios, no sólo en que Él existe, pero hay que buscarlo diligentemente, sino se requiere que uno crea en Jesucristo. No sólo creer en Su existencia, sino depender completamente de El para la salvación. La escritura dice "... en él..." lo que significa que uno debe depender total y completamente de Él, y para que eso suceda uno debe abandonar todas las demás creencias.

Por último, Pídeselo. “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”—Romanos 10:9-13

Cuando cumplamos con las condiciones; el "esperar" se convierte en una "seguridad". Hay muchos que piden, pero no confían en Dios. Uno podría simplemente decir, "Sálvame Señor Dios" Y cuando la creencia es correcta, es así de simple. Aquellos que se dan cuenta de lo que necesitan ser salvos, y creen correctamente, están solo a una oración de la salvación. Para ellos, el llamamiento al Señor traerá salvación, y es algo seguro. Ellos "serán" salvos, pero aquellos que sólo quieren pedir sin arrepentimiento y sin confiar totalmente en Cristo para la esperanza de salvación están desperdiciando su llamado.

Si se han arrepentido y creen, por favor pidan al Señor que los salve.

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Más información (mensajes)

Aquí hay algunos mensajes que le van ayudar entender más. Solo haga clic en el enlace.

La Salvación—¿Que Dice La Palabra de Dios?

https://fb.watch/2gS2-KSgrg/

¿De Que Nos Salva Dios?

https://fb.watch/2gShTr6y-F/

La Salvación—Lo Que Nos Impide Entender La Verdad y Desear A Dios

https://fb.watch/2gSnFraJzG/

Una Explicación De La Salvación

https://fb.watch/2gSU7qbSF1/

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¿Qué son las doctrinas de salvación?


Salvación es en Jesucristo, y solamente en él. Él dijo, "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí." (Juan 14:6) Toda la gente que va a ir al cielo va a ir a través a Cristo, y sin él nadie puede ir. No hay otra manera para obtener salvación. No hay otra manera por la cual la gente pueda alcanzar al Padre. Jesus no es una manera, o la mejor manera de salvación; él es la única manera.

La Biblia dice en II Pedro 3:9, “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” Dios no quiere que ninguna persona perezca, sino que todos sean salvos. Él preparó y proveyó salvación para todos, y todos los que creen o van a creer en Cristo pueden tener la la salvación. No perecerán, y los que perecen es porque han rechazado a Cristo como su salvador. Jesucristo dijo, “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y ésta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.” (Juan 6:37-40)

Hay muchos diferentes aspectos de la salvación. Para entender que es la salvación y como somos beneficiados al recibirla, debemos entender los diferentes aspectos de la salvación.

La Invitación

La salvación es una decisión, pero no es solamente una decisión. Las personas no pueden simplemente escoger a Dios y ser salvos. Tienen que escogerle, pero es más que una elección. Es una respuesta a una invitación. Dios invita a la gente, y entonces la gente puede responder a la invitación. Las personas no pueden tener vida eterna con simplemente orar una oración, o poner su fe en Cristo. Salvación significa "ir a la casa de Dios." La única manera de ser salvos es Cristo y su obra redentora en la cruz, pero Dios invita a las personas que creen en Cristo como su única esperanza, y cuando él invita; las personas pueden responder. Todo el mundo puede venir, pero no en cualquier momento, o cuando quieran. Jesucristo dijo, "Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere." (Juan 6:44) Cuando Pedro confesó que Jesus era el Cristo, "Cristo" significa "Mesías". El Mesías que los judíos estaban esperando. Jesucristo dijo a Pedro, "Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos." (Mateo 16:17) Generalmente la gente cree que puede recibir salvación en el momento que quiera, o creen que Dios escoge cualquier persona que a él le gusta, y las personas no pueden escoger en absoluto. La verdad está entre los dos conceptos. Todos los que van a ser salvos será porque han escogido y recibido a Jesucristo como su única esperanza. Confiando completamente y solamente en él, y han respondido a la invitación cuando Dios extendió la opción. ¿Cuando pasa esto, y cómo se puede reconocer? Normalmente la invitación viene en la forma de convicción, y la convicción generalmente ocurre cuando las personas están escuchando al predicador predicar la palabra de Dios, o cuando están leyendo la palabra de Dios, o cuando están meditando en las cosas de Dios. Estos son los momentos en que Dios manda convicción al corazón, y sabes que tienes que responder. Es una invitación a recibir salvación, o responder a un llamado de servicio en la obra de Dios. Dios no tiene favoritos; todos los que lo quieren a él con todo su corazón van a tener la oportunidad de recibirlo a él, pero no en el momento que quieran. Hay mucha gente que quiere a Dios, pero no quiere rendirse a Dios en el momento en que él trae convicción a, el tiempo cuando Dios les abre la puerta. Quieren tener el control, y por eso se sienten rechazados. En realidad Dios los ama y los quiere, pero ellos quieren controlar las situaciones; como y cuando Dios trabaja en sus vidas. Esto no puede ser; Dios nunca va a permitir esto. Debemos tratar la salvación como una invitación, no como una opción. No como una elección, pero como un privilegio. Debemos buscarle a él, y reconocer las oportunidades que él extiende. Dios siempre está buscando personas que lo quieran conocer a él, pero él no acepta a personas que no aceptan que él es Dios, él es supremo y está en control de todo lo que él quiere. Cristo dijo, "Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre." (Juan 6:65) Dios invita, esto es un modo de ser salvo, y el otro es, la gente le invoca. Romanos 10:8-13 dice, "Ésta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo." Hay gente que dice, "voy a dejar esto en las manos de Dios" Sí él quiere que yo sea salvo, me salvará. Esto no es verdad. En realidad, él quiere, pero él exige que la gente escoja, crea en él y le pida la salvación. Primeramente la salvación depende de la invitación, o decisión de Dios, pero él también exige que las personas lo busquen y le escojan. La gente no puede escoger la salvación en sí; solamente pueden escoger a Cristo para su salvación. Hay mucha gente que desea la salvación, pero no tiene salvación porque solamente escoge la salvación, no escogen a Cristo como su salvador.

La Salvación

Juan 3:17 dice, “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” El deseo de Dios es que todo el mundo sea salvo. Los versículos anteriores, 14-16 dicen, “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Dios dio a su Hijo unigénito porque él quiere salvar a todas las personas en el mundo. Él tiene un gran amor por la humanidad, y no quiere que ninguna persona vaya al infierno. Los versículos después describen porque la gente necesitan ser salvas, necesitan salvación porque sin creer en Cristo están condenados. “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” (Juan 3:18-19) La gente no es condenada porque hace cosas malas, hace cosas malas porque ya están condenados, y están condenados porque no creen en Cristo Jesús como su única esperanza. Muchas personas no quieren la salvación porque no tienen la salvación. Es difícil apreciar, y entender la importancia de tenerla sin tenerla. La condenación se opone a la salvación y les roba el entendimiento de que la necesitan. Porque nacieron en condenación, les gusta las tinieblas, las cosas malas, y no les gusta la luz. No quieren oír la palabra de Dios porque creen que Dios solo quiere condenarlos, pero esto es porque ya están en condenación. Muchas veces las personas dicen “no quiero a Dios, no soy religioso” Pero solo dicen esto porque solamente conocen la vida sin Dios, esto prueba que la persona no es salva. Los hombres que son salvos quieren la luz, quieren a Dios. Al no querer a Dios en sus vidas, esto prueba que necesitan la salvación. La salvación abre los ojos para ver la importancia de tener a Dios en nuestras vidas.

¿Qué Es La Salvación?

La palabra “salvación” significa “ser rescatado, o ser liberado.” Dios salva las personas de muchas situaciones, pero ser salvo, o tener salvación significa ser rescatado o liberado del infierno. Esto solamente pasa cuando una persona recibe a Cristo como su salvador. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16) La salvación se recibe ahora, pero la salvación es primeramente para el futuro. Ninguna persona que ahora vive ha ido al infierno, pero puede ser salvado del infierno. Las personas solamente van al infierno después de que mueran, pero ser salvo de la condenación al infierno es algo que debe pasar en está vida, porque Dios no salva la gente que ya está en el infierno. La salvación no es un retiro del infierno; es la única manera de no ir allá. Los que son salvos del infierno no irán. Además de esto, las personas solamente van a ir al infierno una ves, entonces si ya son salvos, no pueden ir, porque son salvados de ir. Por ejemplo, yo no voy a ir al infierno cuando muera, porque ya soy salvo de ir, ya no tengo que ir porque Dios me salvó. La salvación no es ser salvo de pasar tiempo en el infierno, es ser salvo de ir. Entonces, la gente puede recibir una exención ahora que es efectiva cuando mueran, o cuando sean juzgados por Dios. Entonces la salvación es primeramente para el futuro, pero también cambia muchas cosas en está vida. Los que tienen salvación tienen esperanza ahora, tienen paz, tienen seguridad y tienen vida eterna. No ir al infierno es una parte de la historia, y la otra parte es que van a vivir con Dios por todo el futuro, tienen vida eterna!!!

¿Cómo Se Puede Obtener La Salvación?

Romanos 10:9, 10 dice, “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” Versículo 13 dice, “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Obtener la salvación no es difícil, la persona solamente debe creer en y recibir a Cristo como su salvador, y las personas que no cree que Cristo es la única manera para ser salvos tienen que arrepentirse primero. Cristo dijo, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6) Hechos 20:21 dice, “Arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.” “Creer en Cristo” no solamente significa, creer que él existe, o creer que él murió en la cruz, pero esto significa, depender y confiar en él, y recibir lo a él en nuestra vida para ser rescatados del infierno. I Juan 5:11, 12 dice, “Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” Mucha gente cree que Cristo existe, y que él murió en la cruz, y no tienen salvación, porque no confían en él, y nunca lo han recibido a él como su único salvador.

La Redención

Efesios 1:7 habla acerca de Jesucristo y dice, “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.” I Corintios 1:30 dice, “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención.” El problema con la humanidad no es solamente la manera en que la gente vive, sino a quién le pertenecen. La gente está en las manos de los enemigos de Dios, y Él quiere recuperarlos, esto es solamente posible mediante la redención. Un cambio de vida sin redención no es suficiente. La gente necesita un cambio en propiedad. Los cristianos verdaderos son propiedad de Dios. I Corintios 6:19, 20 dice, “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” Sin Cristo toda la gente está condenada al infierno. Dios va a arrojar a todos los que no reciben a Su Hijo dentro del infierno. Sin Cristo no tenemos valor, pero en Cristo somos valorados mas que todo el mundo. Marcos 8: 35, 36 dice, “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” La redención cambia el estilo de vida en la gente, pero más que esto cambia su destino. Como vivimos es muy importante, pero ser un hijo de Dios es esencial para tener vida eterna. “Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.”—Tito 2:13-14

La Justificación

La Biblia dice en Romanos 8:33, “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.” La gente a menudo busca o trata a justificarse a si misma, pero es Dios el que justifica. Ninguna persona puede justificarse en la presencia de Dios, no importa lo que haga. Puede dedicar toda su vida en servir a Dios, puede dar todas Sus posesiones a los pobres, puede sacrificar su vida, y todo esto no ayuda para ser justificado. Justificación es solamente y completamente de Dios. La gente trata muchas veces de condenar o justificar a alguien, pero delante de Dios no es algo qué como seres humanos podamos hacer. No pueden condenar ni justificar. Solamente Dios puede condenar a la gente y solamente él puede justificar. A veces cuando una persona acepta a Cristo como su salvador, su familia, o sus compañeros le condenan, y a veces le puede parecer a él mismo que está condenado por eso, pero si Dios lo justificó, el será justificado. Y también hay personas que no son justificados por Dios, pero son buenas personas, o otras personas piensan que ellos son buenas personas, y los declaran justificados. Esto pasa mucho con lideres religiosos. Declaran que pueden justificar a la gente, pero Dios los ha justificado. Ninguna persona en todo el mundo se puede justificar a sí mismo, o a otra persona, no importa si él es un líder en una religión. Muchos afirman que tienen tal poder y autoridad, pero esto no es verdad. Dios es el único que justifica.

¿Qué Es La Justificación?

Justificación significa, “declarado justo”. Cuando una persona es declarado justo es como si esa persona nunca hubiese cometido ningún pecado o error. Desde entonces él está completamente absuelto de toda culpa. Dios no ve pecado en él. Romanos 6:5-7 dice, “Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.” Cuando una persona recibe a Cristo él muere juntamente con él. El pecador muere con Cristo, y se convierte en una nueva persona resucitada juntamente con él. La persona vieja, el pecador murió, ya no puede ser culpable; él está muerto. Su culpa murió, cuando él murió juntamente con Cristo, y después Jesucristo resucita una persona nueva que tiene la justicia de Dios en él Justificación no es el fruto de buenas obras; es una vida nueva en Cristo. Pablo dijo, “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:20 RVR)

¿Cómo Se Obtiene La Justificación?

Justificación Es Por Fe.

Gálatas 2:16 dice, “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.”

Romanos 5:1 dice, “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

Para obtener justificación la gente debe poner su fe en Cristo Jesús. Hay muchas personas en el mundo que son justificados, y también hay muchas personas que no han sido justificados. ¿Por qué, Y cual es la diferencia? La diferencia es la fe en Cristo. Las personas que han puesto su fe en Jesús para salvarles son justificados, y las personas que no han recibido a Cristo no han sido justificados. La diferencia es la fe en Cristo.

Justificación Es En Cristo

Romanos 5:16-18 dice, “Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.”

Jesucristo no solamente es justo, él obedeció al Padre para obtener justificación para todo el mundo. A través de la desobediencia de Adam todo el mundo fue condenado por Dios. Romanos 5:12 dice, “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” Adam era el canal ‘influenciado por el diablo’ para traer el pecado al mundo, y el pecado afectó y todavía afecta a cada persona en el mundo, y la muerte vino mediante el pecado y pasó a cada persona. Cuando Dios confrontó el pecado en la gente él condenó todo el mundo. Hoy en día Dios no condena, todo el mundo ya está condenado por él, y como Dios condenó el mundo en Adam él justificó todo el mundo en y por Jesucristo. No todo el mundo está justificado, porque no todos están en Cristo. Solo los que están en él, o cubiertos por su justificación son justos. Estamos o estábamos condenados, porque todos nacimos bajo la condenación que está en Adam, pero hay mucha gente que todavía no ha recibido a Jesucristo. No han sido liberados de la condenación que está sobre ellos. Muchas personas piensan que están justificados, o van a estar justificados porque son buenas personas de acuerdo con el estándar humano , pero la justificación solo es en Cristo. Dios nunca ofreció otra manera, nunca dijo que las personas pueden justificarse a sí mismos. Esta ideología no proviene de Dios. La Biblia solamente habla de una fuente de condenación, en Adam, y una fuente de justificación, en Cristo. Jesucristo es una fuente de gracia, y la gracia reina sobre el pecado y justifica a todos los que confían en Cristo. Romanos 5:19-21 dice, “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.”

La Santificación

“Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación.” ( I Tesalonicenses 4:3). Dios pone su gente aparte. Este es el significado de santificación y somos separados del mundo. I Juan 2:15-17 dice, “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” Los cristianos están en el mundo, pero no son del mundo. Son parte de un cuerpo espiritual santificado por Dios. I Corintios 12:13 dice, “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.” Como cristianos no debemos vivir como el mundo vive. No debemos confiar en cosas lo que la gente del mundo confía, no debemos ser controlados por las situaciones que pasan a nuestro rededor. Ya hemos sido santificados del pecado. I Juan 3:9 dice, “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.” Cuando nacemos del Espíritu Santo no debemos vivir en pecado como la gente del mundo vive. Tenemos victoria sobre el pecado. No estamos bajo el poder del pecado, estamos separados del poder del pecado.

La Regeneración

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación” (2 Corintios 5:17-18). Cuando una persona recibe a Cristo como su salvador, Dios crea un nuevo espíritu en esa persona y la persona se convierte en una nueva criatura. La gente está compuesta de tres elementos: cuerpo, alma y espíritu, pero el espíritu es el aspecto principal, el aspecto más importante. Para ser completos las personas tienen que tener los tres, y todos los tienen, pero sin salvación, sin Cristo, sin regeneración el espíritu está muerto. Génesis 2:17 dice, “Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” Adam y Eva murieron ese día, pero no físicamente, sus espíritus murieron ese día, y este espíritu muerto pasó a todas generaciones. Todos nacemos con un espíritu muerto. Romanos 5:12 hace referencia a esto. Dice, “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” La gente no solamente necesita una vida dedicada, pero una vida nueva, un espíritu resucitado.

“Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.” (Tito 3:5)

La Adopción

Romanos 8:15 dice, “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” Los cristianos son parte de la familia de Dios; somos hijos de Dios. Juan 1:12 dice, “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” No somos hijos por maneras naturales como somos hijos de nuestros padres naturalmente. No es natural para un pecador ser un hijo de Dios, pero a través la obra de Jesucristo es posible. Juan 3:16 dice que Jesucristo es “su Hijo unigénito.” Cristo es su Hijo unigénito, pero no su hijo único. La palabra “unigénito” significa que él es su hijo único de manera natural. Él tiene la misma naturaleza de su padre Dios. Cristo es el Hijo de Dios naturalmente. Pero los cristianos no son hijos de Dios naturalmente, no pueden ser sus hijos de manera natural. Dios es santo, nosotros somos pecadores, Dios es omnipotente, nosotros somos débiles, Dios es eterno, nosotros somos mortales, Dios es omnisciente, nosotros no tenemos conocimiento a menos que lo aprendamos etcétera. De todas las maneras posibles somos inadecuados para ser sus hijos. Los cristianos no son descendientes de Dios, son sus hijos por adopción. Es una obra sobrenatural de Dios. Juan explicó esto, “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:12, 13). No son engendrados de sangre como un nacimiento natural, ni son hijos de Dios por la voluntad de carne o varón, sino por la voluntad de Dios. Hijos de carne, hijos del pecado, hijos de la naturaleza no pueden ser hijos del Dios infinito sin una obra sobrenatural. Gracias sean dadas a Dios porqué de su pura gracia nos adopta en su familia.

La Transformación

Romanos 12:2 dice, “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Hay mucha gente que sabe que deben ser diferentes, y tratan de cambiar sus vidas, y es bueno cambiar cuando lo necesitamos, pero el cristianismo no es una vida cambiada, es una vida transformada por Dios. La gente puede cambiar en muchas maneras, pero no pueden transformar sus vidas. Las personas pueden cambiar, y volver a lo que eran, pero cuando son transformados no pueden volver completamente a la vida que tenían antes. La transformación es una cambio de la naturaleza. Los cristianos son diferentes para siempre. La transformación es parte de la salvación. Sin salvación no hay transformación, y si tenemos la salvación somos transformados. Romanos 8:29 dice, “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” Los cristianos son predestinados a ser conformados a la imagen de Jesucristo.

El Bautismo

I Corintios 12:13 dice, “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.” Todos los cristianos en el mundo son parte de un cuerpo espiritual. Cuando recibieron a Cristo como su salvador el Espíritu Santo los bautizó dentro de su cuerpo. Efesios 4:3-5 dice, “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo.” Cuando los Fariseos vinieron a Juan preguntaron si él era el Cristo, Juan dijo, no. Entonces preguntaron, “¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?” (Juan 1:25). Juan respondió, “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mateos 3:11). En el Antiguo Testamento Él puso una mancha a su gente, la circuncisión, pero en el Nuevo Testamento él bautiza su gente dentro de un cuerpo, y por eso pueden tener unidad, comunicación espiritual, compañerismo, gozo, comunicación con Dios etcétera. Los cristianos no tiene un país, no tienen una tierra física, pero tienen un cuerpo espiritual, ni ejército, ni rey, ni fuerza alguna lo puede vencer. Los cristianos están seguros, están protegidos, están sobre todo el mundo.

El Perdón

Colosenses 1:14 habla sobre Jesucristo y dice, “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” Cuando Jesucristo curó un hombre paralítico él dijo, “Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa” (Lucas 5:24). Toda la gente en el mundo tiene pecado, pero los que tienen a Cristo tienen todo su pecado perdonado. No más culpa. Pueden vivir en paz completamente.

Conclusión

Sin salvación en Cristo toda la gente está perdida, no saben que va a pasar con sus almas, no saben como pueden ir al cielo, no conocen la seriedad de su pecado, no saben que están condenados; están perdidos espiritualmente. Mucha gente intenta la religión, piensan que les va a traer paz, o soluciones, o les va a ayudar a obtener la vida eterna, pero nunca funciona. Mucha gente trata de pagar por su salvación, pero no pueden. Salmo 49:6-9 dice, “Los que confían en sus bienes, Y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan, Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar a Dios su rescate (Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se logrará jamás), Para que viva en adelante para siempre, Y nunca vea corrupción.” I Pedro 1:18-20 dice, “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros.” Solamente el precio que Cristo pagó es suficiente para pagar la pena de nuestro pecado. Todos los que no confían en una religión para el perdón de sus pecados y ponen toda su fe en Cristo y le reciben a él como su única manera y esperanza van a tener salvación en él. El apóstol Pablo dice, “Testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20:21).

“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:9-13).

Más información:

Aquí hay algunos mensajes que le van ayudar entender más. Solo haga clic en el enlace.

La Salvación—¿Que Dice La Palabra de Dios?

https://fb.watch/2gS2-KSgrg/

¿De Que Nos Salva Dios?

https://fb.watch/2gShTr6y-F/

La Salvación—Lo Que Nos Impide Entender La Verdad y Desear A Dios

https://fb.watch/2gSnFraJzG/

Una Explicación De La Salvación

https://fb.watch/2gSU7qbSF1/

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Vida

¿Cómo podemos lidiar con el duelo?


Perder a alguien que realmente nos importa es una de las cosas más difíciles de la vida. Es como perder parte de lo que somos. Nos sentimos incompletos, parece que falta una parte de nosotros; nos sentimos rotos, abandonados, no amados y a veces incluso irrespetados, no necesariamente por las personas, sino por la vida, e incluso por Dios. Podemos sentir que Dios se ha vuelto contra nosotros, y sólo está tratando de hacernos daño, o incluso destruirnos. ¿Cómo podría Dios que nos ama tomar a alguien tan especial e importante de nosotros? A menudo se siente como si estuviéramos despojados de nuestra humanidad, ya no encajamos con el resto de la humanidad y no hay razón para continuar en la vida. Parece tan desesperanzado. A menudo nos sentimos culpables por no haber hecho más para ayudar a la que perdimos, o desearíamos tener un poco más de tiempo para tener una despedida apropiada. Si algo de esto eres tú, quiero que tengas en cuenta un par de cosas que espero que te ayuden.

Es normal

A veces nos sentimos culpables por llorar, o por sentirnos débiles, especialmente por no poder ser fuertes para nuestra familia y amigos. El duelo es normal, es el puerto de la vida. Dios nos hizo no sólo para compartir nuestras vidas entre nosotros, sino para entrelazar nuestras vidas entre nosotros. Eso es lo que hacen las relaciones, entrelazan nuestras vidas en todos los aspectos, emociones, carácter, sueños, tiempo; es una intergradación de vidas, y demuestra lo que Dios quiere hacer con las personas. No sólo quiere saber acerca de nosotros, y nosotros sabiendo acerca de Él, sino que quiere estar atrincherados en nuestra vida hasta el punto en que nunca podremos ser separados de El de nuevo. Cuando lamentamos la pérdida de alguien que fue parte de nuestras vidas debemos recordar que es normal, estamos incompletos sin aquellos que son parte de nuestras vidas. No sólo estaban en nuestras vidas, sino en parte de ellos. Lo más importante es que debemos recordar que Dios está tratando de estar tan entrelazados en vidas que estamos incompletos sin Él.

Es temporal

Cuando lloramos se siente como que nunca terminará, pero es temporal. La vida nunca es la misma, pero puede volver a ser normal. Es algo así como pasar de una vida de "ley" a una vida de gracia. La ley es estructural, ordenada y firme. Conocemos las reglas, las formas y la estructura. Sabemos qué esperar, y también sabemos que aquellos a quienes amamos estarán allí para nosotros, nos apoyarán y traerán límites a nuestras vidas, es como vivir por ley; parece tan seguro, pero la gracia es diferente, llena los vacíos en nuestras vidas, es como un pegamento que sostiene es juntos donde estamos rotos, y lo mejor de la gracia es que es mucho más fuerte de lo que podríamos ser naturalmente, es incluso mucho más fuerte que la ley. Nuestra descomposición en realidad se convierte en nuestra fuerza y nos convertimos en personas que pueden ayudar a los demás. Ese es uno de los propósitos de Dios para todo esto. La muerte nunca es la voluntad suprema de Dios, murió para que pudiéramos tener la vida eterna, no teníamos que morir más, pero utiliza la muerte física en nuestra vida para que nos conviremos en un pueblo que tiene Su gracia manifestada en y a través de nuestra vida. La pregunta es, ¿estás dispuesto a entrar en una vida de gracia?

Hebreos 4:14-16 dice: “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”

Es beneficioso

Romanos 8:28-33, “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.”

Dios no hace, ni siquiera permite nada en la vida de Sus hijos que no sea para su bien. Tiene un plan para su pueblo, para transformarlos en la imagen es Jesucristo. Si permites que Dios trabaje en tu vida en este momento, rápidamente llegarás a ser más como Jesucristo, y muchas personas serán bendecidas de tu vida. Recuerda, es temporal.

¿Qué hacer durante este tiempo?

Lea los Salmos

Los Salmos están escritos para este propósito, son escritos por personas lastimadas que expresan sus más profundos anhelos, necesidades y deseos a Dios, pero la grandeza sobre los Salmos es que siempre da las respuestas de Dios a estas oraciones. No son gritos sin respuesta como muchas personas, sino cómo las personas heridas y necesitadas se comunican con Dios, y lo que les dice. No sólo son reconfortantes, sino grandes enseñanzas para ayudar en todos los aspectos de la vida.

Pasar tiempo con la gente

Las personas afligidas a menudo quieren encontrar a otras personas afligidas con las que pasar tiempo, pero el duelo es un proceso para concentrarse de nuevo, y pasar tiempo con personas que ya han pasado por ese tiempo es mucho mejor; es como tomar medicamentos durante la enfermedad. Las mejores personas de las que buscar consejo son las que han pasado por ella y tienen una vida de gracia desarrollada porque pueden relacionarse, pero no están hablando desde un estado desesperado. Su dolor ya se ha convertido en su fuerza. Al igual que la grandeza de los Salmos como el hecho de que las oraciones tienen también las respuestas registradas, las personas que han aprendido a continuar sus vidas son un gran consuelo para aquellos que están sufriendo.

II Corintios 1:3-11 dice: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación. Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte; cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos.”

Ocupar en un propósito

Las familias, especialmente las parejas casadas a menudo comparten el mismo propósito, incluso cuando tienen carreras diferentes, y cuando uno fallece parece no haber más propósito en la vida. Pero debemos tener un propósito en la vida para que lo vivamos hasta su plenitud. Si se sienten desesperados, por favor busquen una obra, un ministerio que le dé un propósito y que le ayude en gran medida a traer equilibrio a su vida de nuevo.

Puede que estés pasando por un momento muy difícil, pero recuerda, no estás solo. Dios está esperando escuchar de ustedes, también hay personas que han ido antes que ustedes, y pueden ser una gran bendición para ustedes. Encuentra una buena iglesia cristiana; ahí es donde hay personas piadosas para bendecir su vida.




¿Hay vida después de la muerte?


Lo que les pasa a las personas después de morir es una pregunta que muchos tienen, y es totalmente razonable tener esa pregunta, porque el alma de cada persona tiene un anhelo de llevar a cabo la vida. Debemos considerar algunas cosas relativas a esta cuestión:

1. Las personas no fueron diseñadas y creadas para morir.

Lo más antinatural que una persona jamás atravesará es la muerte, el acto de morir; es contrario a todos los aspectos del ser humano. No hay mayor unidad en las personas que el viaje a vivir. Hay apetito, hambre y ganas de vivir y saborear la plenitud de la vida, y sin embargo, la muerte está siempre presente y proclama con firmeza y claridad que viene para cada persona. Eclesiastés 8:8 dice: “No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee.” No hay resistencia, no se pude evitar la muerte abrumadora, sin embargo, no es normal, no es algo que el hombre fue diseñado y luego creado para pasar. Cuando Dios hizo a las personas las hizo para vivir, y disfrutar de la vida al máximo, pero ¿qué sucedió? Romanos 5:12 nos dice lo que sucedió: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” Cuando el hombre decidió cometer pecado contra Dios, la muerte vino al mundo y pasó sobre todos, porque todos seguimos el camino del pecado. Cuando elegimos pecar no nos damos cuenta de que realmente elegimos la muerte, ya que Adán y Eva tampoco sabían en totalidad cuándo eligieron desobedecer, sino que eso es exactamente lo que sucedió, y todavía sucede continuamente cuando las personas eligen el pecado en lugar de Dios. La muerte es culpa nuestra. Lo elegimos, Dios nos diseñó para vivir y nos dio la vida, pero el pecado permite que la muerte lo tome todo.

2. La muerte está llena de lo desconocido.

La muerte da miedo, y una de las razones es que no se sabe nada de lo que nos pasa después. Los que mueren no regresan para dar un informe. Muchos se preguntan qué pasó con los que ya han fallecido y qué nos sucederá. Es como una puerta negra unidireccional en un lugar donde no hay comunicación. Cuando hay una afirmación de que una persona ha vuelto de entre los muertos la curiosidad de la gente se vuelve loca; quieren escuchar todos los informes. ¿por qué? Quieren saber si hay alguna conciencia o fuente de vida allí, a qué me enfrentaré. La verdad es que es algo aterrador para aquellos que no tienen salvación. Hebreos 9:27 dice: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.” Lo que sigue a la muerte es juicio; todos los que mueran se enfrentarán inmediatamente al juicio por sus acciones, formas y decisiones tomadas en esta corta vida aquí en la tierra. Sí, hay actividad para todos, pero no todos se enfrentarán a la libertad. Apocalipsis 20:14, 15 dice: “Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” Pero.

3. Hay esperanza.

Sí, la muerte es aterradora y antinatural, y siempre es triste que alguien a quien amamos pase a ella, sabiendo también que nosotros mismos lo vamos a enfrentar, pero hay esperanza. Uno no tiene que tener miedo, hay esperanza. Hay muchos pasajes en las Escrituras que abordan esto:

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.”—Juan 5:24-29

Esto no significa que la persona que cree que su vida física va a continuar por siempre, pero Dios le dará una vida espiritual y hará renacer su alma e imputará la vida eterna en el alma y después de que este cuerpo se descomponga los creyentes recibirán un nuevo cuerpo después de la resurrección. Hay un hermoso pasaje de la Escritura en la Biblia que lo describe:

“Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”—I Corintios 15:50-58

Hay otro pasaje que es alentador saber acerca de lo que le sucede a las personas, especialmente a los creyentes después de la muerte física.

“Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano. Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano. De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo. Y después de todos murió también la mujer. En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron? Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo. Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Oyendo esto la gente, se admiraba de su doctrina.”—Mateo 22:23-33

Hay una creencia común, una creencia que ha sido desarrollada por personas religiosas y es un anuncio muy popular que una persona entra en un estado indeterminado después de la muerte hasta que su estado final ha sido determinado por Dios basado en las oraciones y sacrificios realizados por otros de su parte. Esto ha disuadido a muchas personas de buscar esperanza, perdón y salvación durante esta vida, pero Dios dice que la muerte sella todas las decisiones y acciones. La esperanza está plenamente disponible en Cristo. Aquellos que se arrepientan, crean y le entreguen su vida descubrirán los beneficios y la razón de la muerte, la muerte los sellará plenamente, y aquellos que rechazaron se encontrarán con plena condenación en su muerte. El juicio está al otro lado de la muerte: Hebreos 9:27.

¿Hay vida después de la muerte? Sí, hay vida. La muerte no es para el propósito de que pasemos a un estado de nada, sino a un estado de eternidad, y elegimos antes de pasar por él donde pasaremos la eternidad, ya sea con Dios por medio de la salvación que ha proporcionado por medio de Jesucristo o separados de Dios en condenación eterna debido a rechazar Su regalo de la vida eterna.




¿Cómo se puede superar el miedo?


El miedo es algo natural, cada persona teme algo y a veces, Pero no es algo que no pueda ser derrotado o vencido. El miedo paraliza, encarcela y destruye a la gente. Es el único enemigo que parece ser capaz de conquistar a todos, sin embargo, la mayoría de la gente ni siquiera sabe lo que es. ¿Es real o es sólo mental? Es real, no es sólo mental, sino que el miedo tiene su fortaleza en la mente, y muchas personas temen lo que imaginan que podría suceder o imaginan cosas malas. El miedo se describe en la Palabra de Dios de dos maneras. Primero, hay un espíritu de miedo. De todos los espíritus malignos uno de ellos se llama el espíritu del miedo, y ese espíritu siempre está tratando de tener el control de la vida de las personas. En segundo lugar, el miedo es algo que está arraigado en el carácter natural de las personas. Cuando Dios describió la característica natural de las personas en Apocalipsis 21:8 el temor es uno de ellos. Por eso cada persona teme.

¿Por qué viene el miedo y de dónde viene esto? Hay algunas maneras en que el miedo entra en nuestras vidas y gana el control. Inseguridad, cuando no estamos seguros de lo que nos va a pasar, tenemos miedo. La gente teme a la muerte porque no sabe lo que le pasa al ir allí, y puede ser muy tenebroso, pero no tiene que serlo. Hebreos 2:14, 15 dice: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.”

Otra forma en que el miedo viene es la verdadera culpa. Cuando la gente hace cosas pecaminosas se vuelve temerosa. La culpa provoca miedo. Proverbios 28:1 dice: “Huye el impío sin que nadie lo persiga; Mas el justo está confiado como un león.” Es casi como si temieran a su propia sombra. No hay nadie que los examine, pero tienen miedo. Es la culpa del pecado lo que trae el miedo.

También tememos a las responsabilidades. Cuando nos sentimos responsables de algo que parece más grande de que lo somos capaces de manejar nos da temo. Muchas personas también temen a otras personas, tienen miedo de decepcionarlas o temen que se aprovechen de ellas. Proverbios 29:25 dice: “El temor del hombre pondrá lazo; Mas el que confía en Jehová será exaltado.”

¿Cómo se puede superar su miedo?

1. Salvación.

El miedo es parte de nuestra naturaleza natural, debemos nacer del Espíritu de Dios para que seamos liberados de ello.

Hebreos 2:14, 15 dice: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.”

II Timoteo 1:7, “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”

Romanos 8:14-16, “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.”

Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador personal, Dios reemplaza nuestro espíritu temeroso con un espíritu nuevo y seguro que nos ayuda a tener confianza en la vida.

2. Amor

I Juan 4:18, “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.”

Hay dos fuerzas que se utilizan para mover a la gente, una es el miedo y muchas religiones y dictadores lo utilizan para hacer que la gente se someta y haga lo que les plazca. El otro es el amor. El amor es una fuerza más fuerte que el miedo y eso es lo que Dios usa para moverse, o debo decir para atraer a la gente hacia él y que le sirven. El apóstol Pablo dijo: “Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros. Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron.”—II Corintios 5:13, 14.

Si queremos vencer nuestro miedo debemos amar a Dios y amar a la gente. Si no tenemos ese amor debemos pedírselo a Dios, porque el amor viene de Él.

3. Rectitud

Proverbios 28:1 dice: “Huye el impío sin que nadie lo persiga; Mas el justo está confiado como un león.”

Cuando una persona está absolutamente convencida de que tiene razón y lo ha hecho con rectitud no se acobardará ante nadie, pero cuando lo ha hecho maldad, tiene miedo incluso cuando nadie más es consciente de ello. La rectitud produce gran audacia y aleja el miedo. Debemos asegurarnos de que estamos bien con Dios y luego hacer lo correcto con la gente.

4. Fe

365 veces en la Biblia Dios dice: "No temas." El miedo retrocederá cada vez que se enfrente a la fe. El miedo no se mantendrá firme ante la fe. Aquellos que están arraigados en las Escrituras, Caminan con Dios y actúan con fe pueden tener la victoria sobre el miedo.

Que Dios los bendiga y los ayude a vencer el miedo en su vida y a glorificar a Dios.




¿Qué es el Infierno?


La idea de que el infierno sea real y de que habrá gente que vaya allí es abrumadora para nuestras mentes. Esta es la razón por la que la gente se siente tentada a negar que hay un lugar llamado "Infierno" y algunas religiones también enseñan que no existe tal lugar para tratar de llevar algo de consuelo a la gente. ¿Qué dice Dios en Su Palabra? Veamos lo que la Biblia dice sobre este lugar y el porqué de el:

1. ¿Qué es el Infierno?

La palabra "Infierno" tal como la usamos en estos días proviene de diferentes palabras originales en la Biblia. Hay tres aspectos de ella. La palabra "Gehenna" "Gehenna de fuego". "Este fue originalmente el valle de Hinnom, al sur de Jerusalén, donde la inmundicia y los animales muertos de la ciudad eran llevada y quemados; un símbolo adecuado de los malvados y su futura destrucción. —Concordancia Strongs. En segundo lugar, la palabra "Hades" "El mundo inferior, el reino de los muertos, el uso posterior de esta palabra: la tumba, la muerte, el infierno" —Concordancia de Strongs. Y luego está "El lago de fuego". “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”—Apocalipsis 20:15

Estos son lugares que existen actualmente, pero todos son simbólicos o con el propósito de describir un castigo futuro.

Lucas 16 nos da una demostración de lo que les sucede después de morir a aquellos que rechazan la redención de Dios.

Lucas 16:19-31, “La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

17. Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley.

18. Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.

19. Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.

20. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas,

21. y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.

22. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.

23. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.

24. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.

25. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.

26. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.

27. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre,

28. porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.

29. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.”

30. El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.

31. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.”

2. El infierno no fue creado para la gente

Mateo 25:41 dice: “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.” Nunca fue la intención de Dios enviar a la gente al infierno, preparó el lugar para el Diablo y sus ángeles, pero cuando la gente rechaza Su salvación y elije la iniquidad en lugar de Dios por ende elije el mismo lugar.

Apocalipsis 20:11-15, “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.

12. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

13. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

14. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.

15. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”

3. ¿Es Eterno?

No es que el castigo sea eterno, sino que no hay liberación de allí. Los que van allí ya no pueden ser salvados de él. La salvación del infierno sólo está disponible hasta que una persona muere, después de eso el destino es determinado sin la opción de reconsiderar. Hebreos 9:27, 28 dice: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.”

Dios usa las palabras "Para siempre y para siempre". Para describir el tiempo en el infierno. Puesto que las personas fueron creadas por Dios para existir eternamente, estarán con Él o serán expulsadas de Su presencia para siempre.

4. ¿Quién ira?

Aunque la Biblia enseña que el castigo es de acuerdo con nuestras obras (I Corintios 3:11-15, Apocalipsis 20:11-15) no hay escapatoria del infierno que no sea el ser librado por medio de la redención que Dios ha preparado para todos, y puede ser recibido creyendo en Jesucristo.

Juan 3:15-21, “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

16. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

17. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

18. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

19. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

20. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.

21. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.”

5. ¿Cómo escapar de el?

Es natural y es el deseo de las personas vivir una vida en esta tierra lo más pacífica y exitosa que se pueda sin tomar ninguna decisión sobre la eternidad; sólo creer y esperar que todo salga bien. También hay religiones que enseñan que una persona no tiene que tomar una decisión y que la decisión todavía está disponible después de la muerte donde seremos purgados y que otros pueden pagar y orar para sacarnos fuera de allí, pero eso es sólo religión, Dios no dice nada de eso. Pero escapar del infierno está su entera disposición.

Dios le dijo a Israel: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.”—Deuteronomio 30:19

Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.”—Juan 5:24

Si nos arrepentimos, creemos en Jesucristo y lo recibimos como nuestro Salvador personal, somos liberados del Infierno. No es algo aterrador si creemos, pero es lo más horrible, más allá de toda descripción para el incrédulo.

Espero que escojan creer y recibir a Jesús en sus vidas.




¿Cómo podemos lidiar con la tristeza y la desesperación?


La tristeza y la desesperación son luchas comunes. La gente a menudo cree que está triste o está desesperada debido a la difícil situación en la que se encuentran. Muchas personas pasan por dificultades económicas, familiares, de relación, de salud o de pérdida de sexos queridos, y la tristeza es el resultado de todos ellos. También debemos recordar que está bien estar triste a veces. Eclesiastés 7:2-4 dice: “Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete; porque aquello es el fin de todos los hombres, y el que vive lo pondrá en su corazón. Mejor es el pesar que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón. El corazón de los sabios está en la casa del luto; mas el corazón de los insensatos, en la casa en que hay alegría.” Hay personas que viven la vida como si fuera una fiesta, sólo quieren tener buenos momentos todo el tiempo, y se sienten despojado de la vida cuando no sucede de esa manera. Debemos recordar que son los tiempos difíciles y las batallas las que dan forma a nuestro corazón y aportan profundidad a nuestra vida. Es donde las personas adquieren sabiduría y toman las decisiones más importantes de la vida. Muchas personas han dado su vida a Dios durante un tiempo de tristeza, han tomado decisiones que les ayudan a pasar por todos los aspectos de la vida. Mucha gente va al infierno porque quiere el cielo en esta vida aquí. La vida que tenemos aquí es simplemente elegir a Dios, por medio de la redención que nos ha proporcionado y prepararnos para pasar la eternidad con El. También debemos recordar que la tristeza siempre es temporal, es sólo por un tiempo determinado. La Biblia también enseña que debemos estar allí el uno para el otro durante esos tiempos. Romanos 12:15 dice: “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.” Si estás triste, rodéate de gente feliz, si eres feliz, encuentra a alguien a quien animar.

La desesperación es otra cosa. La desesperación proviene de la desesperanza. Las personas pueden ser valientes, enérgicas y fuertes durante las batallas y los tiempos difíciles, pero sólo cuando tienen esperanza. Cuando no hay esperanza, no hay más razón para avanzar, razones para luchar o cumplir con las responsabilidades de la vida. Hay un par de razones para esto. Uno, si una persona no tiene esperanzas en la salvación, no sabe lo que le sucederá cuando muera. Hay muchas enseñanzas falsas sobre la salvación, la enseñanza de que la iglesia puede salvar, ciertas religiones pueden proporcionar la salvación, una persona puede lograr la salvación a través del bien, o ciertas obras, o uno debe unirse a un cierto culto o grupo para ser salvo. Ninguno de ellos trae ninguna esperanza. Si este es su caso, por favor escuche el siguiente mensaje para ver lo que Dios dice en Su Palabra concerniente a la salvación. La esperanza puede venir simplemente creyendo en Jesucristo y recibiéndolo como Salvador personal.

También existe la sensación de insuficiencia. Hay una historia registrada en la Biblia sobre Caín y Abel. Abel trajo a Dios un cordero como ofrenda y Dios lo aceptó, y él se regocijó, pero Caín trajo las obras de sus propias manos y Dios lo rechazó, e inmediatamente su rostro decayó. Dios le pregunta por qué esta triste, y luego le dice, si lo hubieras hecho bien, también podrías ser aceptado. Se sentía inadecuado, y fue porque no confiaba en Dios. Quería demostrar que era digno por su cuenta, pero eso sólo trajo rechazo y una vida llena de pecado.

También está la historia de Israel que buscaba entrar en la Tierra Prometida. Enviaron doce espías a la tierra para ver cómo podrían entrar. Diez volvieron y trajeron noticias negativas y desalentaron a la gente. Les quitaron el valor dándoles noticias negativas. La vida está llena de oportunidades, y si alguien dice lo contrario no se le debe prestar atención. No debemos permitir que la gente nos desanime, el desaliento puede traer desesperación porque despoja a la gente de la esperanza que Dios proporciona. Somos llamados a actuar con valentía, no a dejarnos despojar del valor que proviene al creer las promesas de Dios.

Cómo lidiar con la desesperación:

1. Confirma tu salvación

I Juan 5:9-14, “Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo.

10. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.

11. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.

12. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

13. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

14. Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.”

II Corintios 5:4-10, “Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.

5. Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu.

6. Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor

7. (porque por fe andamos, no por vista);

8. pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.

9. Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.

10. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.”

Lucas 12:4-7, “Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer.

5. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed.

6. ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.

7. Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.”

Cuando sabemos que pertenecemos a Dios, como dice Su palabra, nos ha comprado con Su sangre, entonces tenemos confianza y esperanza. Debemos comenzar por creer en Jesucristo y luego recibirlo como Salvador personal.

2. Creer en las promesas de Dios

Hay muchas cosas en la vida que aparentemente contradicen las promesas de Dios, pero Dios siempre cumple. Parecía que Israel no iba a poder entrar en la Tierra Prometida, y fracasaron cuando lo intentaron en sus propias fueras, pero Dios los trajo. Las promesas de Dios proporcionan esperanza, y esa esperanza nos saca de la desesperación.

3. Lee los Proverbios y los Salmos.

Los Salmos son oraciones de personas que pasaron por dificultades, desalientos y desesperación. Demuestran esperanza al ver cómo Dios respondió a aquellos que oraban y confiaban en él. El libro de los Proverbios nos muestra el carácter de las personas, y eso nos ayuda a entendernos a nosotros mismos, y el comportamiento de los demás. Explica por qué las personas hacen lo que hacen, tanto bueno como malo, y que Dios tiene un mejor camino, y eso trae esperanza.

Más información (mensajes)

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La Salvación—¿Que Dice La Palabra de Dios?




¿Qué es la trinidad?


La trinidad, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, es algo que aparentemente causa mucha confusión entre las personas, pero en realidad no debería. La verdad es que trae mucha claridad acerca de Dios a aquellos que lo buscan. Sólo confunde a aquellos que quieren interrogarlo, o entenderlo plenamente antes de que hagan cualquier tipo de compromiso con El. Dios es tan vasto, y trabaja en tantos aspectos diferentes que entenderlos en tres personas es mucho más comprensible. El y Su obra están divididos, pero completamente entrelazados en la Trinidad. Esto no quiere decir que esta sea la explicación de la trinidad, porque es mucho más que esto, pero cuando la consideramos de tal manera nos ayuda a llegar a una comprensión mucho más profundo de ella. La gente a menudo se pregunta si hay tres dioses, o un Dios en cada persona, o qué? Las Escrituras lo llama la "Trinidad" -Hechos 17:29; Romanos 1:20; Colosenses 2:9. Tres, sin embargo, analizado a profundidad se llega a conclusión que es un solo Dios. Una persona podría investigar a la persona y obra del Espíritu Santo, también a Jesucristo el Hijo y al Dios Padre y uno terminaría en cada uno de ellos en el mismo punto-Dios el Creador. El Dios eterno que describen las Escrituras.

Para mí, una de las mejores maneras de entender la trinidad está en mí mismo. Sí, la explicación está dentro de mí. Las Escrituras enseñan que Dios creó a la humanidad a Su propia imagen. Ahora bien, esa imagen no es igual a Dios Creador, pero lo refleja en todos los sentidos, y la trinidad se refleja en nosotros. Como Dios es tres en uno, nosotros también lo somos; cuerpo, alma y espíritu. No son de ninguna manera tres personas, sino un aspecto de cada ser humano. Ahora, una persona podría investigar a profundidad el alma, el cuerpo o el espíritu y terminaría con la misma persona. Así es la trinidad, toda una misma persona. Cuando una persona pierde partes de su cuerpo, no siente que ahora es una persona incompleta, el alma y el espíritu todavía lo declaran un ser humano real y pleno.

De alguna manera, la Trinidad se describe en las Escrituras.

Se explica claramente en I Juan 5:7; Juan 10:30; Colosenses 1:15-17; Juan 1:1-18.

Versículos que tienen a los tres trabajando juntos, o los mencionan juntos: Mateo 28:19; Juan 10:30-36; 15:26; Efesios 4:4-6; I Juan 5:7-8; Génesis 1:26; II Corintios 13:14; I Pedro 1:2; Mateo 3:16, 17 y muchos más.

Un hermoso estudio en las Escrituras es ver cómo la Trinidad trabaja en conjunto, se complementan perfectamente y cómo preparan el camino el uno para el otro. Bajo el antiguo convenio, el Padre estaba en la vanguardia de su obra, el Hijo aparentemente estaba fuera del retrato, sin embargo, cuando el Hijo entró en la escena, el camino había sido completamente preparado para él, tenía la introducción perfecta, y todos los aspectos de Él y Su obra ya habían sido declarados. Todas las excusas para rechazarlo ya habían sido eliminadas por el Padre. De hecho, todo lo que el Padre había estado haciendo era describir, declarar y prometer al Hijo. En realidad todo se trataba del Hijo, y entonces el Hijo vino a la tierra para estar en la vanguardia y todo lo que hizo fue manifestar al Padre, y preparar el camino para el Espíritu Santo. Cuando Jesús regresó al cielo dijo, “Lo mejor que pudo hacer es volver al cielo” todo estaba preparado para el Espíritu Santo. Entonces dijo: “El Espíritu vendrá y no hablará de Sí mismo, ni se glorificará a Sí mismo, sino que le dará toda la gloria al Hijo y lo declarará perfectamente. Sabemos más acerca del Padre por el Hijo y por el Espíritu Santo por el Padre mismo, lo declararon, lo complementaron y prepararon el camino para él, y sabemos más sobre el Hijo por lo que el Padre y Espíritu declarar que por lo que El mismo Hijo declaró directamente. Del mismo modo, el Espíritu, el Hijo y el Padre se declaran y aclaran entre sí. Jesús se negó a hablar de Sí mismo; siempre exigir que fueran al Padre, como dijo, "El que me envió" para obtener la verdad. La realidad es que son uno y eso está bellamente ilustrado en las Escrituras.

Estas son algunas de las maneras en que Jesús declaró Su unidad e igualdad con el Padre”

  • Conocer a Él era también conocer al Padre—Juan 8:12-19, 14:7
  • Ver a Él era también ver al Padre—Juan 14:1-9, 1:18
  • Tener a Él era también tener al Padre—II Juan 1:9, Juan 14:20-24
  • Escuchar a Él era también escuchar al Padre—Juan 3:30-36, 5:25-40, Mateo 17:1-8
  • Obedecer a Él era también obedecer al Padre—Juan 14:21-24, II Juan 1:9
  • Amar a Él era también amar al Padre—Juan 15:23
  • Honrar a Él era también honrar al Padre—Juan 5:19-27
  • Negar a Él era también negar al Padre—Yo Juan 2:22-25
  • Odiar a Él era también odiar al Padre—Juan 15:23-25
  • Ser Suyo era también ser del Padre—Juan 17:8-11
  • Rechazar a Él era también rechazar al Padre--Juan 12:48-50, 13:19, 20
  • Abrazar a Él era también abrazar al Padre--Juan 17:13-26
  • Tener Su doctrina era también tener la doctrina del Padre-- Juan 7:14-19

Otra manera de asegurarse de que los tres son un Dios, es que el mismo Dios es autosuficiente. No sólo son autosuficientes, sino que son todos suficientes. Ninguno de ellos necesitaba a nadie ni nada más que el uno al otro. Todos demostraron que eran totalmente suficientes en sí mismos, además de demostrar que eran todo suficiente. Toda persona que ha confiado plenamente en la Trinidad ha encontrado su plena suficiencia en Él.

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¿Qué dice la Biblia sobre el matrimonio, divorcio y convivencia?


Nos llegan muchas preguntas sobre el matrimonio, el divorcio y la convivencia sin el matrimonio. No quiero hacer una respuesta muy larga aquí, ya que hay mucha enseñanza en la Escritura sobre estas cosas, pero puedo dar algunas cosas importantes a considerar.

¿Qué es el matrimonio? El matrimonio es una relación oficial basada en tres cosas principales:

1. Amor

El amor es parcialmente una decisión, elegimos amar a alguien, también es parcialmente un proceso, desarrollamos una relación amorosa a medida que pasamos tiempo juntos, pero el amor íntimo que une a un hombre y una mujer es también una atracción que sienten el uno hacia el otro. Creo que los tres aspectos del amor son importantes en un buen matrimonio, pero debe estar arraigado en una atracción amorosa que la pareja tiene el uno por el otro. Vemos esto en Jacob y Raquel en la Biblia, hubo una atracción amorosa instantánea entre ellos que nunca fue desafiada por ninguna otra relación que tuviesen. Las personas a menudo se separan, se divorcian o simplemente comienzan a vivir vidas muy separadas mientras se quedan en el matrimonio. En tales circunstancias debemos recordar que el amor no es sólo una atracción, sino también una elección y también algo que se desarrolla y se mantiene bien a medida que las personas pasan tiempo juatas, y también, el matrimonio no es sólo una relación amorosa. Hay mucho más en el matrimonio que el amor.

2. Compromiso.

Mateo 19:3-6 dice: “Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.”

Un compromiso es algo que lleva a una persona a través de todos los obstáculos. Cuando las situaciones, los sentimientos o las circunstancias cambian el compromiso no lo hace. Hay momentos en que las parejas casadas sienten que ya no se aman, o están decepcionados el uno del otro, en ese momento la gente debe recordar que el matrimonio es un compromiso y un compromiso para toda la vida. Es un convenio entre ellos ante Dios

3. Responsabilidades.

Cuando un hombre y una mujer entran en un matrimonio, se les imponen responsabilidades inmediatas que cada uno de ellos debe cumplir. Consideremos un par de estas responsabilidades para entender la idea. Necesidades sexuales. I Corintios 7:2-5 dice: “Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.”

Es responsabilidad de cada uno en el matrimonio alimentar o mantener las necesidades sexuales del otro. Debemos recordar que sólo en Jesús se encontrará satisfacción de cualquiera de los apetitos que una persona tiene. Pero las necesidades deben ser alimentadas a través del matrimonio. Por ejemplo, tenemos un apetito por la comida, una persona puede comer lo que es suficiente para vivir y trabajar, pero no sentirse satisfecho, es lo mismo con las necesidades sexuales, están allí y el matrimonio es el medio creado por Dios para alimentar esta necesidad, solo en Dios hay satisfacción.

Hay muchas otras necesidades que la gente tiene, la mujer tiene una gran necesidad de seguridad; que es otra cosa que un marido debe proveer para ella. Del mismo modo, ella debe encontrar la máxima satisfacción de ello en Jesucristo, pero el esposo es responsable de satisfacer esa necesidad. Él necesita el respeto de ella para hacer lo que Dios requiere de él, y ella debe satisfacer esa necesidad. Estos son sólo un par de muchos ejemplos. También hay responsabilidades para ellos juntos, como producir hijos y capacitarlos en los caminos del Señor.

¿Y el divorcio?

Después de lo que Jesús dijo acerca del matrimonio en Mateo 19, le preguntaron acerca del divorcio. Esto es lo que dijo,

Mateo 19:7-9, “Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.”

Les dio una, y sólo una excepción, la inmoralidad sexual; Fornicación. ¿Qué significa esto? Significa que nunca hay un momento en que una persona pueda liberarse para divorciarse por sus propias acciones, deseos o decisión; está ligado al matrimonio de por vida sin una salida, pero cuando una parte en el matrimonio entra en fornicación; alimentar las necesidades sexuales de una manera similar a la de un animal; o con otra persona o de maneras que son egoístas e inmundas, entonces a la otra persona en el matrimonio se le ha dado la libertad de seguir adelante. Esto no significa que todo acto o sospecha nos dé esta libertad, pero una vez que una persona ha dado la espalda completamente al matrimonio y toda esperanza para los matrimonios se ha perdido; existe la excepción dada para volver a casarse. La gente a menudo quiere divorciarse y pasar a otra relación porque quiere un cambio, o han desarrollado una atracción por otra persona, se sienten insatisfechos en la relación, o piensan que podrían tener algo mejor, pero todas esas razones están completamente prohibidas.

¿Qué tal vivir juntos sin matrimonio?

Una relación matrimonial sin el compromiso y las responsabilidades que requiere el matrimonio sólo es pecaminosa y producirá rebelión, especialmente en los hijos. Las personas a menudo hacen esto porque quieren primero tratar de ver si funciona, o simplemente quieren dejar la puerta abierta si alguna vez tienen una mejor opción. Esto es carnal y pecaminoso. I Corintios 7:1, 2 dice: “En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.”

Hay personas que viven juntas, simplemente no han tenido ninguna ceremonia para declarar que la relación es un matrimonio. Tal vez se pregunten por qué deberían casarse. Es en gran medida por el testimonio, declara a los demás que uno se preocupa por las bendiciones que Dios extiende a quienes emprenden una relación matrimonial, y que uno está comprometido y puede ser considerado responsable. Hay muchos privilegios que vienen con el convenio del matrimonio, y tomarlos sin el compromiso es deshonrar a Dios y traer desgracia a la raza humana.

Si están casados, por favor traten de honrar a Dios en el matrimonio, si no, por favor traten de hacerlo a la manera de Dios, no se arrepentirán.

Puede ser que no conozcan a Jesucristo como su Salvador personal y hayan estado tratando de hacer que su relación funciona sin Su ayuda y esperanza. Por favor, lea lo siguiente sobre cómo puede ahora Hacerlo y tener la salvación que el da libremente.

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¿Comó puedo orar?


Nos complace orar por ustedes y agradecerles por enviarnos su solicitud, pero también queremos ayudar a las personas a desarrollar su propia vida de oración. La Biblia nos dice que se supone que debemos orar los unos por los otros, y el apóstol Pablo siempre oró por el pueblo, y también debemos nosotros por ustedes. Queremos que Dios escuche su petición y responda a su oración, y también le ayude a desarrollar una maravillosa vida de oración.

Oración

A menudo digo que la vida cristiana es una vida de oración. Bajo el antiguo convenio, que es simbólico del nuevo convenio adoraron en el templo. Entraban en la puerta del este, luego bajaban al altar de bronce donde ofrecían los sacrificios, luego pasaban por la Cuenca donde se lavaban, los sirvientes entonces iban al Lugar Santo donde estaba el lugar de las velas y el pan y luego llegaba justo antes del Lugar Santísimo y había otro altar , llamado "El Altar De Oro" o "El Altar del Incienso" que simboliza el propósito de consagración y oración. Obtenían el fuego del primer altar y luego iban y quemaban incienso al Padre celestial en el Altar Dorado presentándose a El y trayendo sus oraciones y el humo subía, la Biblia dice que era dulce en las fosas nasales del Señor Dios. Esto es lo que hace la oración y la consagración. Es la forma en que complacemos a Dios y recibimos Sus bendiciones, provisión y liderazgo. La vida cristiana es una vida de fe. Unas cuantas veces en la Biblia dice, "Los justos vivirán por fe." Cada decisión, cada necesidad, cada pregunta y toda dirección debemos llevar al Padre en oración, y en nuestra oración debemos consagrar nuestra vida a El. No sólo pedirle cosas, sino ofrécete a El como sacrificio viviente. Romanos 12:1 dice: "Por tanto, hermanos, por las misericordias de Dios, os hago un llamamiento para que presenten vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y aceptable para Dios, que es vuestra adoración espiritual." Todo creyente tiene acceso al trono de Dios.

¿Cómo oramos?

Las Escrituras enseñan que debemos orar al Padre, en el nombre y autoridad de Jesucristo, y a través del ministerio del Espíritu Santo.

Mateo 6:9, “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.”

Juan 14:13, “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.”

Romanos 8:26, 27, “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.”

Los discípulos de Jesús le pidieron que les enseñara a orar, y les dio una muestra. Un patrón a seguir. No tiene que ser las palabras exactas, pero el modelo nos da una manera de orar. También les dio algunas maneras en que no debían orar, las que también debemos considerar en nuestra oración.

Mateo 6:5, “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

6. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

7. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

8. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

9. Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

10. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

11. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

12. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

13. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

14. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;

15. mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”

Aquí hay un par de pasajes más que nos ayudan a entender más la oración. Si los leen, le darán una visión maravillosa de cómo orar. Dios quiere escuchar su petición, quiere responderle, quiere una relación con usted. La oración es cómo le hablamos, y cómo escuchamos de Él, pero también cómo se comunica Él con nosotros.

Lucas 18:1, “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar,

2. diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.

3. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

4. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre,

5. sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia.

6. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.

7. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?

8. Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”

Santiago 1:5, “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

6. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.

7. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.

8. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.”

Santiago 5:13, “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.

14. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.

15. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.

16. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

17. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.

18. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.”

I Juan 5:11, “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.

12. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

13. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

14. Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

15. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

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¿De qué se trata la fe cristiana?


De qué se trata la fe cristiana, es una pregunta que muchos tienen. Con la presencia de tantas denominaciones entre las iglesias, y muchas formas de religiones que se hacen llamar "cristianas", es un poco confuso. ¿Cuál es el verdadero cristianismo? La fe cristiana no es una religión, aunque un aspecto de ella es religioso. Las Escrituras hablan de una religión pura que no tiene nada que ver con el ritualismo o formas de adoración, sino que es simplemente el pueblo de Dios ayudando a los necesitados y viviendo una vida santificada del mundo. Santiago 1:26, 27 dice: "Si algún hombre entre vosotros parece ser religioso, y no le da la lengua, sino que engaña a su propio corazón, la religión de este hombre es vana. La religión pura e inmaculada ante Dios y el Padre es esto: Visitar a los sin padre y a las viudas en su aflicción, y mantenerse sin mancha del mundo." Así que llamar al cristianismo una religión está mal, pero decir que está libre de toda religión también está mal. Entonces, es o no es? Es una fe que tiene a Dios como único autor y aquellos que creen en Él como se presenta en las Escrituras son los beneficiarios plenos de esta fe. Dios se manifiesta en tres personas, tanto en Su persona como en Su obra, el Padre, Jesucristo el Hijo y el Espíritu Santo. En un sentido general, el Padre es el supervisor y juez, proveedor y protector, el Hijo es el Redentor y el ejemplo perfecto para todos los creyentes y el Espíritu Santo es el que da poder, mora dentro y guía al hijo de Dios. ¿Qué hace que la fe cristiana sea diferente de las religiones del mundo? Hay muchas cosas, sólo mencionaré algunas.

1. Hay redención para el pecador.

Sabemos que somos pecadores y pecamos constantemente, pero separados de la fe cristiana no tenemos manera de ser liberados del poder, la sentencia y la presencia del pecado. Muchos tratan de dominar su pecado haciendo actividades religiosas y tratando de tomar decisiones apropiadas, pero no funciona. Lo más que hace es la engañar de los sentimientos de culpa, pero no elimina la culpa en sí. A través de la fe cristiana hay perdón, liberación y restauración total. Hay un pasaje en la Biblia que ilustra el poder del Señor Jesús concerniente al perdón y la libertad que trae:

Lucas 5:17-26, “Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar. Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús. Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios. Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas.”

2. La disponibilidad de gracia y misericordia

Las religiones enseñan que la salvación del alma es algo que uno debe ganar; algo que es extendido por Dios, pero basado en el mérito de los propios actos de bondad del hombre: las obras que hace, la devoción que tiene, el comportamiento que lleva. En otras palabras, debe merecer la salvación para que él tenga alguna oportunidad de obtenerla, pero Dios declara que es un acto de misericordia y gracia extendido a aquellos que se arrepientan de sus caminos pecaminosos, creencias religiosas o simplemente incredulidad, y luego crean única y completamente en Dios y en lo que ha hecho a través de Jesucristo y en el ministerio del Espíritu Santo para su esperanza. Dios nos salva sin merecerlo porque Él es bueno.

Efesios 2:8, 9, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”

Jesús ilustró esto en una historia:

Lucas 18:9-14, “A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.”

3. La manifestación del poder de Dios

La Biblia es un libro que está lleno de milagros, maravillas y sorprendentes actos de poder, disciplina y victoria. Se podría decir: "Es genial, un buen libro para leer para ser alentador", pero esto es lo que personalmente he experimentado también, tanto en mi vida como en vida de los que me rodean que han creído. Las personas salvas de la culpa son, liberadas de enfermedades, inestabilidades y locuras y luego transformadas en personas de santidad y buenas obras, liberándolas del miedo y llenándolas de valor y liberándolas de adicciones contra las cuales no tenían poder para darles victoria completa. Es verdad.

Jesús declaró esto antes de regresar al cielo:

Marcos 16:14-20, “Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.”

4. La sabiduría, discernimiento y declaraciones de las Escrituras

Leyendo la Biblia una sola vez aprendí mucho más sobre mí mismo, de la gente en general, y lo más importante acerca de Dios que viviendo la vida y aprendiendo de las personas en toda mi vida. La sabiduría, la comprensión, la persecución, los principios, las verdades, sobre la humanidad y sobre quién es Dios son incomparables. Las declaraciones de la creación, la historia y del futuro de la humanidad están perfectamente descritas. El carácter de Dios y el carácter de la humanidad se describe a profundidad. Simplemente explica todo sobre la vida.

Jesús ilustra continuamente la sabiduría y el poder de Dios, este es un pasaje que amo, Marcos 12:13-17.

“Y le enviaron algunos de los fariseos y de los herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra. Viniendo ellos, le dijeron: Maestro, sabemos que eres hombre veraz, y que no te cuidas de nadie; porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos? Mas él, percibiendo la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que la vea. Ellos se la trajeron; y les dijo: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Ellos le dijeron: De César. Respondiendo Jesús, les dijo: Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron de él.”

La pregunta es sólo está, ¿vas a creer?

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¿De qué se trata el bautismo?


La gente a menudo se pregunta de qué se trata el bautismo. La Biblia dice: “un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo.”—Efesios 4:4, 5 ¿Qué significa "Un bautismo"? ¿Sólo hay uno? No, hay una serie de ellos mencionados en las Escrituras, pero a lo que esto se refiere es que hay un "último" o "primario" y todos los demás sólo reflejan que uno, en otras palabras, todos son simbólicos. No es que no importen, porque todos son importantes y demuestran un cierto aspecto de la fe cristiana, pero no tienen ninguna relación con la salvación del alma. Una de las diferencias entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento es que los "viejos" o antiguos actos de obediencia se realizaban con el propósito de demostrar lo que Dios iba a hacer en el futuro, especialmente Jesús que vendría y sería el Salvador sacrificial del mundo. Por lo general, se basaban en una promesa que Dios les había hecho. Los "nuevos" actos de obediencia se basan en lo que Dios hizo, son reflexivos. Lo hago porque Dios lo hizo. La salvación ha sido completada, y todos nuestros actos de obediencia lo reflejan y lo declaran. Así que los bautismos son siempre para reflejar y declarar, es decir, bautismos hechos por las manos del hombre. En el Nuevo Testamento reflejan lo que Dios hizo y declaran que uno está con él. Estas son algunas explicaciones breves de los principales bautismos registrados en la Biblia.

Son:

El bautismo de agua de Juan el Bautista— este es un bautismo del Antiguo Testamento llamado "El bautismo del arrepentimiento" Marcos 1:4. Dice "Por el perdón de los pecados." Pero debemos recordar que era el Antiguo Testamento, era para lo que vendría como Hechos 19:4 explica: "Pablo dijo: "Juan se bautizó con el bautismo del arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyera en el que vendría después de él, es decir, Jesús." El bautismo simplemente declaró que Jesucristo estaba a punto de venir, y los que fueron bautizados hicieron una declaración pública con la que estaban de acuerdo de que estaban esperando su venida y Su perdón.

El bautismo de agua del creyente —este bautismo tiene algunos propósitos:

Una confesión, con ella confesamos que creemos en Jesucristo como el Mesías, el Salvador y hemos depositado nuestra confianza en Él y lo hemos recibido —Hechos 8:30-37.

Una marca de identificación, por ella declaramos que estamos con Cristo, nos identificamos en haber muerto con El y en levantarnos con El para vivir por él, demostrado en Romanos 6:1-11.

Un acto de obediencia, por lo que demostramos nuestra sumisión a Dios. El bautismo es un mandamiento—Mateo 28:19 y demostramos que Jesús es el Señor al obedecer.

Una reflexión, demostramos externamente lo que Dios ha hecho dentro de nosotros.

Una declaración, por ella declaramos la verdad, el evangelio de nuestra salvación como demuestra Hechos 2:37-47.

El bautismo de agua no tiene parte en la salvación del alma. Me gusta lo que Pablo dijo: "Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo."—I Corintios 1:17. Somos salvos al recibir a Jesús como Salvador, eso es lo que es el Evangelio, la salvación en Jesucristo, el bautismo de agua sólo refleja eso.

El bautismo del Espíritu Santo

Este es aquel bautismo final de Efesios capítulo 4 se refiere a, un bautismo del Espíritu. Todos los demás bautismos son un reflejo de un testimonio de éste. I Corintios 12:13 dice: "Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo." Cuando Juan el Bautista presentó a Jesús, dijo: "Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego." —Mateo 3:11. Jesús vino con el propósito de morir en la cruz, y el resucitar de la tumba para pagar la pena de pecado y derrotar la muerte por la humanidad, pero también vino a bautizar a la gente con el Espíritu Santo, sin embargo, nunca lo hizo durante Su ministerio terrenal, pero lo hizo poco después de regresar al cielo, como está registrado en Hechos capítulo 2 , y lo ha estado haciendo desde entonces con todos los que lo reciben como Salvador, como se refiere en Marcos 16:16, Hechos 2:38-41, Romanos 6:1-6 y I Corintios 12:13. Es un bautismo que tiene lugar cuando una persona recibe a Jesucristo como Salvador personal. Es un bautismo espiritual que coloca a todos los creyentes en el cuerpo de Cristo. "Porque por un solo Espíritu somos todos bautizados en un solo cuerpo."

El bautismo de fuego. Este bautismo también ocurrió junto con el bautismo del Espíritu Santo registrado en Hechos capítulo 2. El Espíritu vino en la forma de: viento, lenguas divididas de fuego, luego el viento llenó el lugar y las lenguas y el fuego vinieron sobre ellos y como resultado hablaron la Palabra de Dios con denuedo y la gente la oyó, incluso en su propio idioma. Hechos 1:5 dice, “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días." Y el versículo 8 dice: "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra." Cuando este fuego se apoderó de ellos, impartió y activó dones espirituales y por ellos pudieron testificar las obras de Dios. Les facultó para comunicar, ministrar y declarar el mensaje del Evangelio como Jesús había prometido.

Esta es una explicación muy corta del bautismo, si te gusta entenderlo más puedes hacer clic en el enlace y ver el video y también puedes buscar en las Escrituras para ver por ti mismo. Si tiene preguntas específicas, por favor envíenos otro mensaje. Que Dios le bendiga.

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¿De qué se trata dar el diezmo?


El diezmo era algo importante bajo el antiguo convenio, pero no es algo que esté en el Nuevo Testamento. La gente pregunta mucho sobre esto, y creo que es por una de dos razones. Para algunos es simplemente querer excusar su no dar, buscando una manera de salir de la responsabilidad de dar, y otros, simplemente se preguntan por qué no está en el Nuevo Testamento, o de qué se trata el diezmo. Aquellos que no quieren dar no entienden que nuestro Dios es el que da, el "Último Dar", y no hay mayor manera de honrarlo y servirle que dar. Salmos 37:21 dice: "El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da." Lucas 6:38 dice: "Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir." La mejor manera de recibir del Señor es dar.

Pero, ¿qué pasa con el diezmo? En el Antiguo Testamento el enfoque en dar era el precio que se iba a pagar por las almas de la humanidad. Todo dar era en reflexión de ese precio y por lo tanto toda la donación estaba en porcentajes y cantidades — Dios siempre prestó atención a la cantidad que se dio, pero en el Nuevo Testamento el enfoque es opuesto, ¿por qué? Cuando hacemos una compra la atención está en la cantidad que se va a pagar, por ello el enfoque en el Antiguo Testamento es la cantidad, pero una vez que la compra se ha hecho la atención cambia al producto que se ha comprado. En el Nuevo Testamento somos una posesión comprada, y lo damos para reflejar eso. En Hechos 4:30-5:11 vendieron las mismas posesiones que se les prohibió vender bajo el antiguo convenio y dieron a la obra de Dios, ¿por qué? Ahora eran una posesión comprada y por lo tanto lo demostraron. Hechos 2:44 dice: "Y todos los que creían estaban juntos y tenían todas las cosas en común". Bajo el nuevo convenio no debe haber nada que retengamos, no que tengamos que darlo todo, pero no debemos tener límites en nuestro dar, esto es si queremos vivir y demostrar lo que Dios ha hecho por nosotros. Jesús nunca se centró en la cantidad que la gente daba, sólo en cuánto se guardaban.

Marcos 12:41-44, “Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.”

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¿Qué significa tener a Jesu Cristo?


Recibir a Jesucristo como Salvador personal es la decisión más importante que una persona puede tomar. Quiero compartir algo que describe lo que esto significa.

Primero, debemos entender que recibir a Jesucristo como Salvador personal no es sólo orar una oración, o tomar una decisión, aunque ambas deben hacerse para que la salvación tenga lugar, es más bien responder al llamado de Dios, es entrar en una vida con Dios, es una liberación del pecado, la carnalidad, la mundanidad y el infierno. Una persona debe comenzar por arrepentirse. El arrepentimiento simplemente significa cambiar de mentalidad, de actitud y de enfoque con respecto a la creencia y el comportamiento de uno mismo. Por ejemplo: muchas personas no pueden recibir a Jesucristo como su Salvador personal porque creen que su religión, su iglesia o sus propios actos piados los salvarán o ayudarán en la salvación de su alma. Jesús no es parte de nuestra salvación, Él es la salvación es un absoluto, y por lo tanto requiere que nuestra fe sea sólo en Él. Debemos apartarnos de todas las demás formas de “verdad” y esperanza y confiar completamente en lo que Dios ha hecho a través de la persona obra y sacrificio de Jesucristo. Algunas personas quieren a Jesús, pero todavía quieren vivir en pecado. Como creyentes todavía pecamos, pero no nos enorgullece ni lo buscamos, y cuando lo hacemos pedimos perdón y Dios nos perdona, pero para ser salvos debemos elegir entre una vida de pecado, y una vida con Dios siendo liberados del poder, la práctica y la presencia del pecado. Ser salvo es ser liberados del pecado, y por eso debemos dejar el pecado y poner nuestra fe en Jesucristo. Pablo describe el mensaje que había estado predicando al mundo "... Arrepentimiento hacia Dios y de fe en nuestro Señor Jesucristo." —Hechos 20:21

Cuando invocamos a Jesucristo para que nos salve, invitamos a Dios a nuestra vida. Nos convertimos en el templo del Espíritu Santo, Dios entra y comienza a trabajar en nosotros y a través de nosotros. Estos son algunos versículos nos lo describen que más a fundo:

“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.”—Romanos 8:9

“A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.”—Colosenses 1:27

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.”—I Corintios 3:16, 17

“Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.”—I Juan 5:9-12

En segundo lugar, nos convertimos en parte del pueblo de Dios. Como personas naturales, somos diseñados y creados por El, pero debido al pecado heredado nacimos separados de Él. Destinados a morir y a ser arrojados al lago de fuego.

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”—Romanos 5:12

“Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”—Apocalipsis 20:11-15

Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador personal, somos liberados de la muerte y del infierno.

Como pueblo de Dios somos:

• Hijos de Dios

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”—Juan 1:12

Hay muchas personas que creen que todas las personas son hijos de Dios, pero eso no es lo que Dios dice. Todas las personas son su creación, pero sólo los que nacen espiritualmente al recibir a Jesucristo como Salvador personal nacen en Su familia. Se han convertido en hijos de Dios.

• Santos de Dios

“Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz.”—Colosenses 1:12

• Redimidos

“Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.”—I Pedro 1:18, 19

El significado de la palabra "Redimir" es", "comprar de nuevo" a través de la redención de Jesucristo, Dios nos compró de nuevo para Sí mismo. También significa dar valor a, o a revalorización. Sin salvación no tenemos valor para Dios, porque el pecado ha destruido nuestro carácter Dios ya no ve valor en nosotros, sino que cuando somos restaurados en Cristo tenemos el valor final. No sólo nos trae de vuelta a Sí mismo, sino que nos lleva a Su lugar por toda la eternidad. Las Escrituras enseñan que somos herederos conjuntos completos con Jesucristo. Dios se comparte a sí mismo, y luego comparte todo lo que tiene con aquellos que responden a Su redención.

• Nacido de nuevo

En Juan capítulo 3 hay una conversación registrada entre un hombre judío, un líder religioso profundamente arraigado a su religión y Jesucristo. El hombre quiere saber quién era Jesús, pero en respuesta Jesús revela a ese hombre lo que el necesitaba saber declarando una necesidad esencial para toda la humanidad. La necesidad absoluta de nacer de nuevo. Los versículos 3-8 declaran la necesidad y los versículos 15-18 declaran cómo. El requisito es creer absoluta y completamente en Jesucristo, y los versículos 19-21 nos muestran que debemos elegir entre el pecado y la salvación, las tinieblas y la luz.

“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”—Juan 3:3-8

“Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”—Juan 3:15-18

“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.”—Juan 3:19-21

Naturalmente somos pecadores, cada aspecto de nosotros está arraigado en la naturaleza del pecado. Ni siquiera nos damos cuenta de ella, a veces únicamente aparte de cuando experimentamos sus consecuencias y sentimos que la vida puede ser insoportable. Nuestro pensamiento, nuestro comportamiento, nuestras creencias están arraigadas en el pecado hasta que nacemos de nuevo. Recibimos una nueva naturaleza cuando recibimos al Señor Jesús. Todavía tenemos este cuerpo de pecado con nosotros, pero en nuestra alma y espíritu somos nuevos.

• Recreados

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.”—II Corintios 5:17, 18

En Cristo somos recreados.

• Santificados

“Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.”—I Corintios 6:11

La palabra "Santificado" significa ser apartado. Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador personal, estamos siendo apartados del mundo, del pecado, de la vida natural para Dios. Hay una división entre las personas salvas y las que no lo son, entre los salvos y el mundo, entre los salvos y el diablo, entre los salvos y el mal; somos santificados por Dios.

• Liberados

Cuando leemos las Escrituras y vemos las consecuencias que resultan del pecado es inimaginable. Destrucción, rechazo, confusión, dolor, ira, engaño, maldad y, en última instancia, el infierno. No hay nada bueno en el futuro de un pecador, pero el salvo es liberado de todas las consecuencias del pecado. Antes de que las personas puedan dejar de pecar tienen que ser liberadas del poder, la pena y la presencia del pecado, y eso es lo que sucede cuando uno recibe a Jesús como Salvador personal.

Estoy tan contento de que hayan decidido recibir a Jesucristo como su Salvador personal; han entrado en una vida con Dios que escuchará su oración, los guiará y los usará para Su gloria. Quiere que se unan a Su pueblo en comunión, servicio y reunión regular.

La iglesia cristiana es un lugar para que el pueblo de Dios crezca, obedezca, es en compañerismo con todos los hijos de Dios y cumpla los mandamientos de Dios. Por favor, haga clic en los enlaces a continuación y encontrará algunos videos que le enseñarán más sobre cómo seguir adelante como creyente. Que Dios le bendiga.

Más información (mensajes)

Aquí hay algunos mensajes que le van ayudar entender más. Solo haga clic en el enlace.

La Salvación—¿Que Dice La Palabra de Dios?

https://fb.watch/2gS2-KSgrg/

¿De Que Nos Salva Dios?

https://fb.watch/2gShTr6y-F/

La Salvación—Lo Que Nos Impide Entender La Verdad y Desear A Dios

https://fb.watch/2gSnFraJzG/

Una Explicación De La Salvación

https://fb.watch/2gSU7qbSF1/

Si tiene algunas preguntas específicas mándanos un mensaje. Dios le bendiga.

Haga clic en esos enlaces, es la página donde pude encontrar más videos, artículos e información.

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¿Qué dice la Biblia sobre la mente y los pensamientos?


Romanos 7:24 ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?

25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

Romanos 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;

4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

Romanos 12:1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Debemos ser nacidos de nuevo, nacido por el Espíritu Santo como explica Juan 3:1-20. Esto pasa cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador, y después debemos rendirnos a Dios, cuerpo, mente, sentimientos y todo y el nos transforma a través nuestra mente. Debemos leer su palabra y orar siempre cuando tenemos tentaciones.




¿Qué significa creer en Jesus?


Introducción

Juan 3:36. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Hay una frase popular que usamos a menudo, "Creo en Jesús." Y eso es genial, pero ¿qué significa? Puede significar muchas cosas diferentes por diferentes personas. Simplemente, "Reconozco Su existencia." "Creo que lo que dice es verdad." "Creo que él es el Cristo es el Salvador." etcétera.

El verbo original que generalmente esta traducido "Creer" también se traduce en una serie de otras palabras: seguridad, fiel, seguro, establecido, confianza, verificado, criar, enfermera, ser amamantado, seguramente ser, mantenerse firme, fracasado y confiado.

Yo lo definiría así:

• Estar de acuerdo con. Si creemos estamos de acuerdo con la palabra de Dios, creemos que es así como dice.

• Actuar de acuerdo con. Si creemos realmente vamos a actuar de acuerdo con lo que confesamos. Creer no es solamente con pensamientos o palabras, pero también con acciones.

• Depender completamente de. No podemos creer en Dios, en Jesucristo y no depender completamente en Él.

El tema de Juan capítulo 3 es “creer”, pero no sólo creer, sino cómo creer, y en quién creer.

Quiero explicar los versículos 1-21 en 4 partes con el versículo 36 siendo la conclusión: 1-9, 10-13 y 14-18, 19-21, conclusión versículo 36.

Juan 3:36. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

I. Juan 3:1-9 (La enseñanza sobre el segundo nacimiento)

Texto: Juan 3:9, "Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?"

Como digo antes, el tema principal de Juan capítulo 3 es “creer”, pero no sólo creer, sino cómo creer, y en quién creer.

Jesús acababa de terminar de explicar la esencialidad del segundo nacimiento de Nicodemo, incluyó todo el mundo, no es solamente Nicodemo que necesita el segundo nacimiento, el nacimiento espiritual, pero Jesucristo incluyó toda la humanidad, cualquier persona, y en el versículo 9 Nicodemo responde a lo que Jesús le dice, y quería una explicación tangible y natural de lo que significa nacer de nuevo.

Nicodemo creía, pero no más allá de su entendimiento natural, que es lo que Jesús expone en Su vida.

Vamos a ver el razonamiento natural de Nicodemo y el razonamiento espiritual y sobrenatural de Jesús en este pasaje.

Juan 3:1, “Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.”

2, “Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.”

Nicodemo, un hombre religioso que quería a Dios, reconoció que Jesús estaba por encima de lo que él y sus compañeros creyentes religiosos eran y podían hacer. Dijo lo sobrenatural, pero le costó creerlo. Viene de noche a inquirir más al respecto. Jesús no respondió a su pregunta, sino que simplemente declara su condición y necesidad, y en Su respuesta a Nicodemo al declarar Su necesidad principal, también incluyó a todas las demás personas, el segundo nacimiento es una necesidad para todas las personas en el mundo.

Juan 3:3, “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

4, “Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?”

Nicodemo busca dar sentido natural a lo que Jesús estaba diciendo, este era su problema.

Juan 3:5, “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

6, “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.”

Este nuevo nacimiento, espiritual, no era algo que pudiera tener lugar naturalmente, o carnalmente. Obviamente, la carne sólo puede reproducir carne.

Juan 3:7, “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.”

Nicodemo se maravilló, trató de darle sentido en su mente natural, pero no pudo, ni ninguna persona puede.

El versículo 8 es una declaración que ninguna mente humana natural llegará a comprender.

Juan 3:8, “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

II. Juan 3:10-13 (la creencia celestial en Jesús)

Juan 3:10, “Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?”

La enseñanza del segundo nacimiento no fue una nueva enseñanza. Esta fue la razón por la que Jesús lo reprendió por no haberla entendido. Dios había comenzado a enseñar esta doctrina desde el principio con Adán y Eva. Dios hizo una promesa en Génesis 3:15 de que habría una división de la semilla y que habría animosidad entre las semillas.

Hay ejemplos de las dos líneas a lo largo del Antiguo Testamento. Hay muchos ejemplos de los primeros nacidos y los segundos nacidos en el Antiguo Testamento. Las bendiciones del Señor siempre estaban en el segundo nacido.

Isaac e Ismael

“Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre.

“Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa.”—Gálatas 4:22, 23

“Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.”—Gálatas 4:28

“Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.”—Gálatas 3:29

“Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.

“Porque la palabra de la promesa es esta: Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo.”—Romanos 9:8, 9

Dios se acercó a Abraham en Génesis 12 y le hizo una promesa. Dios prometió que en su descendencia todas las familias de la tierra serían benditas. Abraham y Sara no tuvieron hijos hasta que envejecieron; ya habían renunciado a la esperanza y tomaron las cosas en sus propias manos. Abraham tomó a la mujer de La servidumbre de Sara y tuvo un hijo con ella. Lo llamaron Ismael; él fue su primer nacido. Esperaban que las bendiciones de Dios vinieran por medio de la semilla de Ismael, pero Dios no lo bendijo porque él era el fruto de los esfuerzos del hombre, y él fue el primer nacido. Después de que Sara envejeció más allá de tener la capacidad natural de tener hijos, Dios les dio otro hijo. Obviamente no era el fruto de sus propias obras; esta era la promesa de Dios. Se llamó Isaac y era el segundo nacido.

Fue un símbolo que el segundo nacido no nace del hombre, sino del Espíritu de Dios. La bendición de Dios fue en el segundo nacido y la promesa llegó por Isaac; no por Ismael. Es lo mismo con la gente hoy en día. El primer nacimiento es fruto del hombre y la semilla del hombre, pero los que nacen de nuevo nacen de Dios. Tienen un nuevo linaje. Los pasajes a leer son Génesis 17:1-9, 18-21; Génesis 21:1-12.

Caín y Abel

Caín fue el primogénito, y no pudo hacer nada para complacer a Dios, pero Abel, el segundo nacido trajo una ofrenda que le complació. Sí, la ofrenda tenía que ser correcta, pero también la persona, la segunda nacida. Todo eso es parte de esta historia. No podemos traer a Dios una ofrenda para nuestra salvación, antes de ser salvos, como primogénitos, pero podemos desde nuestra salvación, o después de nuestro segundo nacimiento, y eso entonces es acepto.

Las estrellas y la arena

“De cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.”—Génesis 22:17

La promesa que Dios le hizo a Abraham fue doble. Prometió que su semilla sería como las estrellas del Cielo y como la arena del mar. Se le refiere tanto a una semilla celestial espiritual como a la semilla carnal, y terrenal. Las estrellas se refieren a la semilla celestial y la arena se refiere a lo terrenal. Había una descendencia física de Abraham y una espiritual. Dios nunca prometió que aquellos que eran la descendencia física de Abraham recibirían la vida eterna. Dios sólo estaba prometiendo que el Mesías vendría a través de la semilla de Abraham y en Él estaba la promesa de la vida eterna. No era que todos los que nacieron de la descendencia de Abraham fueran hijos de Dios; sólo los que nacieron de Aquel que es la semilla de Abraham, que es Cristo.

“Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.”—Gálatas 3:16

Esta verdad se hizo muy evidente en el ministerio de Cristo mientras estaba aquí en la tierra. Israel había comenzado a confiar en la promesa visual y física y había abandonado el segundo nacimiento. Pensaron que eran hijos de Dios porque estaban circuncidados y eran la semilla física de Abraham. Dios usó a Israel en muchas ocasiones para ilustrar las verdades espirituales de una manera física, pero nunca se suponía que confiarían en los símbolos físicos. Lo físico era sólo una sombra de lo espiritual. Eran hijos de Abraham, y sin embargo Jesús los llamó hijos del Diablo. Eran de la semilla terrenal, pero no eran de la semilla celestial. Sus prácticas físicas no lograron nada para su salvación. Para que una persona sea hijo del Cielo uno debe nacer de nuevo. Dios usó esos casos para darnos una imagen de lo que significa nacer de nuevo y la importancia de ello.

“Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación.”—Gálatas 6:15

Muchas otras Escrituras tratan sobre este tema—Romanos 9:1-9; Colosenses 2:9-15; Filipenses 3:1-3; Romanos 2:25-3:2; Juan 8:12-47; Gálatas 3:1-29; 5:1-6

Jacob y Esaú

“Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer.

“Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová;

“y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor.”—Génesis 25:21-23

“Sírvante pueblos, Y naciones se inclinen a ti; Sé señor de tus hermanos, Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldijeren, Y benditos los que te bendijeren.”—Génesis 27:29

Dios usó a Isaac y a sus dos hijos para mostrar la distinción entre el primer y el segundo nacimiento, y la distinción entre la semilla de la carne y la semilla de Dios.

Una persona nace primero de la carne y luego del Espíritu como Juan 3 nos enseña. Con los dos hijos de Isaac, Dios hace otra distinción.

Aquí los divide en dos naciones.

Una vez más, Dios deja claro que el primogénito estará sujeto al segundo nacido. El anciano servirá a los más joven; y el más joven será mayor que lo el mayor. Las muchas naciones en este mundo pueden ser definidas por fronteras físicas, leyes, culturas, costumbres, estatus y, en muchos casos, religión. Sólo una nación es una excepción. Es una nación espiritual en esta tierra, formada por creyentes nacidos de nuevo en el Señor Jesucristo. La nación espiritual tiene fronteras, pero no son fronteras físicas.

Son fronteras espirituales que separan el bien y el mal, limpios e impuros, la obediencia y la desobediencia, etc. La ley que tienen es la ley de Dios. Es una ley perfecta para cada persona en cada situación. Las costumbres son el amor, la paz, la esperanza y otros frutos del Espíritu. Es una nación que no puede ser conquistada ni obstaculizada de ninguna manera. Aquellos que luchan contra ella sólo lo fortalecen. Todas las naciones de esta tierra luchan por los estados en el mundo excepto ésta. Ya es victoriosa. El objetivo de la nación de Dios no es conquistar a los demás, sino ganarlos. Dios encargó a Su pueblo que fueran a todo el mundo y le ganaran a la gente.

¿Por qué había dos naciones en un vientre con Rebeca? Dios nos mostró un retrato del segundo nacimiento.

Dios le dijo a Edom, que es la descendencia de Esaú, que lanzaría su zapato sobre ellos. Cuando hacían un convenio en los días bíblicos, tomaban un zapato y se lo daban a la persona con la que hacían un convenio. Es una imagen de una persona que no se aparta del pacto; un zapato significa que una persona no va a ninguna parte. Tirar un zapato es un símbolo de no tener tratos con los que está echando el zapato. Dios nos dio una imagen de que no hará ningún pacto ni tendrá tratos con la primera persona nacida. Para que una persona entre en el gran convenio de Dios que entregó a la humanidad en la persona de Cristo, uno debe nacer de nuevo. Dios no hará ningún pacto con una persona que no haya nacido de nuevo por muy dedicados que sean o religiosos, pero los que nacen de nuevo entran en un pacto incondicional con Dios. Dios hizo un pacto de liberar a la humanidad del Infierno y darles un hogar con el por toda la eternidad y selló eso pacto con la muerte y la sangre del Señor Jesucristo que vino a la humanidad en la carne. Cuando un pacto es sellado con la muerte es definitivo. Dios le dijo a Israel en el capítulo uno de Malaquías que amaba a Jacob y odiaba a Esaú. No era que odiaba a Esaú como persona, sino que Esaú representaba al primogénito y que una persona necesita experimentar el amor de Dios para nacer de nuevo. Dios creó a todos las personas en el mundo, pero los únicos hijos son los que han nacido de nuevo.

Manasés y Efraín

Manasés y Efraín eran hijos de José y los nietos de Jacob. Cuando Jacob estaba envejeciendo, José le llevó a sus hijos para que los pudiera bendecir. José los trajo delante de Jacob porque ya no podía ver físicamente en su vejez. José puso a Manasés, el mayor, a la mano derecha de Jacob y a Efraín, el segundo nacido, a su izquierda. Jacob cruzó los brazos y puso su mano derecha sobre Efraín y su izquierda sobre Manasés y estaba a punto de bendecirlos cuando José se dio cuenta de lo que Jacob estaba haciendo; Le dijo a Jacob que cambiara de manos e incluso trató de tomar sus manos y moverlas, pero Jacob no lo dejó. Le dijo a José que era consciente de lo que estaba haciendo. Era físicamente ciego, pero espiritualmente podía ver. Sabía que su mano derecha estaba en el segundo nacido; sabía que el segundo nacimiento tenía prioridad sobre el primer nacimiento. La mano derecha es un símbolo de prioridad. Más tarde, vemos que ambos jóvenes llegaron a ser grandes naciones como Jacob prometió que lo harían, pero Efraín siempre tuvo prioridad. Hay grandes naciones en este mundo compuestas por incrédulos y personas que no tienen el segundo nacimiento, pero la nación que ha recibido al Señor y ha recibido el segundo nacimiento siempre tendrá prioridad en la presencia de Dios y será siempre el pueblo mayor. Esta historia se puede leer en Génesis 48:1-20

Hay ilustraciones y ejemplos de la importancia y los privilegios del segundo nacimiento en todas las Escrituras. Dios ha enseñado a la gente a lo largo de la historia que una persona debe nacer de nuevo si alguna vez quiere ver Su reino y entrar en él. La única manera de convertirse en cristianismo es a través del segundo nacimiento. Mucha gente afirmaría que nacieron cristianos como los musulmanes nacen musulmanes, pero no existe tal cosa. Una persona debe nacer en el cristianismo, no a través del primer nacimiento; sino por nacer de nuevo. La salvación no puede ser transmitida de los padres a los hijos; debe ser recibida del Señor. Una persona debe nacer de la semilla de Dios.

El primer y segundo nacido

La única redención realizada en el Antiguo Testamento es para el que nace por primera vez, tanto hombres como animales. El segundo nacido nunca tuvo que ser redimido, ¿por qué? Sólo necesitamos redención de nuestro primer nacimiento, no del segundo.

Números 18:15, “Todo lo que abre matriz, de toda carne que ofrecerán a Jehová, así de hombres como de animales, será tuyo; pero harás que se redima el primogénito del hombre; también harás redimir el primogénito de animal inmundo.”

El burro y el cordero

Éxodos 34:20, “Pero redimirás con cordero el primogénito del asno; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. Redimirás todo primogénito de tus hijos; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías.”

Adán y Jesús

En Romanos capítulo 5 podemos captar la diferencia entre ser hijo de Adán, nuestro nacimiento natural, y ser redimido por Jesús, nuestro segundo y espiritual nacimiento.

Romanos 5:12, “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

13, “Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.

14, “No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.

15, “Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.

16, “Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.

17, “Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

18, “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.

19, “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.

20, “Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia.”

21, “para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.”

No hay manera de que uno pueda cubrir todos los beneficios del segundo nacimiento en un solo mensaje. Hay tantos que se necesitarían cientos de libros para describirlos todos. Para algunos ejemplos:

  • La persona física está bajo la ley y el creyente nacido de nuevo está bajo la gracia.
  • El hombre natural es temporal y el creyente es eterno.
  • La persona física es maldita y la segunda persona nacida es bendecida.
  • El primer hombre es físico, el segundo es espiritual.
  • El no salvo está bajo el convenio de las obras y el salvo está bajo el pacto incondicional de gracia.
  • La persona física está separada de Dios y la persona espiritual está en unidad con él.
  • El anciano es un esclavo y el hombre nuevo es un hijo de Dios.
  • La primera persona nacida está en cautiverio del pecado y la persona nacida de nuevo es liberada del pecado.
  • El incrédulo está destinado al Infierno, pero el creyente está destinado al Cielo.
  • La persona física muere diariamente y la persona espiritual se renueva de día en día.
  • El primer hombre es de la semilla de los hombres y el segundo hombre es de la semilla de Dios.
  • El primero es derrotado y el segundo sale victorioso.
  • La primera persona nacida está bajo de tributo y la persona nacida de nuevo está en triunfo.
  • El no salvo es un pecador y el salvo es un santo.
  • El hombre natural es condenado y el salvado está justificado.
  • La persona no regenerada se pierde y la persona regenerada se salva.
  • Lo no salvado es inicuo y el salvado es justo.
  • El hombre natural es rechazado por Dios y el creyente nacido de nuevo es aceptado.
  • La primera persona está en la oscuridad y la segunda está en la luz.
  • El primero es un enemigo de Dios y el creyente es amigo suyo.
  • El incrédulo es culpable y el salvado es perdonado.
  • El hombre natural es opuesto por Dios y el creyente nacido de nuevo le es dado el poder de Dios.
  • El no salvado se vende bajo el pecado y el hijo de Dios es redimido.
  • La primera persona nacida está en un estado desesperado y la persona nacida de nuevo tiene más bendiciones que necesita
  • Los incrédulos son llamados paganos y los salvos son llamados una nación santa.
  • El incrédulo es una persona natural y está ligado a las cosas naturales, pero la persona nacida de nuevo es sobrenatural y tiene acceso a las cosas de Dios.

Juan 3:11, “De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.”

Este versículo realmente trata con a quién o que vamos a creer. ¿Vamos a escuchar las filosofías, opiniones, teorías, ideas, perspectivas y creencias del mundo natural, incluyendo lo que sale de nuestro propio corazón y mente natural; cosas con las que naturalmente podemos relacionarnos, entender e incluso explicar, cosas que hemos visto, escuchado y experimentado, o vamos a creer lo que Dios dice?

Cuando nuestra fe acerca de Dios es tan profunda como las cosas terrenales y naturales, aún no somos creyentes en Dios. No es natural creer lo que Dios dice, no es natural creer quién es El. Es Dios sobrenatural, hablando de un lugar sobrenatural y declarando una manera sobrenatural de llevarnos allí.

Juan 3:12, “Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?

13. “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.”

Dios no nos pide que entendamos, porque nunca hemos estado en el cielo, no hemos visto nada de allí que no sea Jesús y debemos creer lo que dice. Dios no nos está pidiendo que creamos lo que es natural, sino lo que no es natural, es una creencia basada en la fe. Eso es lo que se requiere para creer realmente en Jesús.

III. Juan 3:14-17 (El propósito de la creencia)

Juan 3:14, “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado.”

El Antiguo Testamento está lleno de ejemplos de lo que Dios hizo para la redención de la humanidad. Dios no está pidiendo a la gente que simplemente le crea sin un rastro de acciones que apoyan Sus afirmaciones. Ya había demostrado al que Jesús tenía que morir en la cruz por la redención de la humanidad. No es natural creer, no hay un razonamiento natural más que mirar los registros de Dios proporcionados a través del Antiguo Testamento. Más de 4.000 años de historia apoyan esta verdad.

Juan 3:15, “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

16, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

17, “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

18, “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”

No estamos condenados a causa de nuestro pecado, estamos condenados a causa de nuestra incredulidad.

IV. Juan 3:19-21(Obstáculos a la creencia en Jesús)

Esto es lo que no nos permite creer, nuestro amor por el pecado y la oscuridad. Naturalmente amamos el pecado y la iniquidad más que a Jesús y por eso no lo queremos en nuestra vida.

Juan 3:19, “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

20, “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.

21, “Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.”

Conclusión

Juan 3:36. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

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¿Quién es María en la fe cristiana?


María a menudo es llamada "La Madre de Dios" y es porque dio a luz a Jesucristo. Debido a que era virgen, concibió del el Espíritu Santo y tuvo para un niño que en verdad es Dios en la carne, muchos quieren darle un gran honor, incluso adorarla por esto, pero ¿qué dice Dios, qué quiere Él que nosotros hagamos con ella? Muchos oran a María pensando que es el camino para honrar a Jesucristo, pero esa enseñanza sólo está arraigada en la religión y en el razonamiento humano. Consideremos algunas cosas:

  1. ¿Por qué una virgen?

Se profetizó que una virgen daría a luz a un hijo y que sería el Redentor del mundo unos 1.500 años antes de que se llevase a cabo por medio de un Profeta del Antiguo Testamento llamado Isaías.

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”—Isaías 7:14

El versículo nos dice cuál era el propósito de que fuese virgen, era para una señal. Si una mujer casada, o una no virgen tuviese un hijo, no sería una señal, pero Dios quería hacerlo de una manera milagrosa para que la gente pudiera saber que era Él quien lo haría, y que así pudiesen identificar al Salvador. La virginidad de María no era con el propósito de adorarla, sino para que identificásemos al Mesías. No hubiéramos tenido ninguna manera de reconocer que Jesús era Dios, y el Salvador del mundo si no hubiera sido por Su nacimiento virginal.

  1. María adoró y confió en Jesús para su propia salvación

Hay un pasaje en las Escrituras que describe una conversación entre Elisabet y María, y en esta conversación identifican a Jesús como Señor lo identifican como su Dios y su Salvador.

Lucas 1:41-50, 41. “Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,

42. y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.

43. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?

44. Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

45. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.

46. Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor;

47. Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.

48. Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.

49. Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,

50. Y su misericordia es de generación en generación A los que le temen.”

  1. ¿Cómo se relacionó Jesús con ella?

Mateo 12:50 registra las palabras de Jesús, y esto es lo que dice: “Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.” También en Juan capítulo 2 Jesús le respondió directamente como "mujer" y no como "Madre".

Las Escrituras registran las palabras de Jesús cuando estaba en la cruz y vemos que María es identificada como la madre de Jesús, porque ella lo llevó en su vientre, pero de nuevo Jesús se refirió a él como "Mujer" Juan 19:26, 27, “Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.”

  1. ¿Qué enseña la Palabra de Dios acerca de adorar ídolos imágenes o cualquier cosa o persona que no sea Dios?

La primera pareja de los diez mandamientos de Dios exigen que no adoremos nada, ni a nadie que no sea Dios mismo.

Éxodo 20:3-5, “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen”

Ni siquiera los ángeles recibieron adoración.

Apocalipsis 19:10, “Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.”

  1. ¿Qué pasa con las bendiciones y el honor?

Lucas 1:42, “y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.”

María ciertamente fue una mujer bendecida, pero muchas otras personas fueron bendecidas y están registradas en las Escrituras, como David, Abraham y todos los que reciben a Jesús como su Salvador personal, y muchas personas piadosas a lo largo de la historia han sido bendecidas por Dios de manera especial. Debemos respetar y honrar a María, pero hacer algo más que esto no es de Dios. La Biblia nunca dice que debemos orar a muchos, o incluso incluirla a ella en nuestra adoración o creencia de la fe. Son sólo prácticas religiosas, no de Dios.

  1. ¿María se quedó virgen?

María tuvo muchos hijos después de Jesús, identificarla como la virgen es falso. Mateo 13:55, 56 dice: "¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre? ¿Y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿Dónde entonces este hombre obtuvo todas estas cosas?"

¿Por qué la gente se ha concentrado tanto en María? Es religión, es idolatría, es engaño y no es de Dios. Las personas que conocen a Jesús como su Salvador y tienen una verdadera relación con Dios no hacen eso, saben que María sólo fue utilizada como un instrumento hermoso del plan de Dios para la salvación del ser humano a través de Jesucristo, nuestro Señor, Salvador y único Redentor.

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¿Cómo puedo conocer a Dios?


Hay muchas personas que conocen el nombre “Jesucristo”, pero no lo conocen a él personalmente. Saben más o menos quien es él, pero no saben lo que él hizo, lo que está haciendo ahora, o el porqué de su obra. No saben, y por eso no pueden conocerlo. Sin saber no podemos conocer. Sin una relación es imposible conocer una persona, y sin conocer a Cristo nadie puede tener salvación.

¿Que debemos saber?

Debemos saber que Cristo es Dios. Cuando Jesucristo explicó quién era él dijo, “Yo y el Padre uno somos.”—Juan 10:30. I Juan 1:7 dice, “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.” Nosotros somos creados a la imagen de Dios, somos tres en uno: espíritu, alma y cuerpo, y así es Dios: Padre, hijo, y Espíritu Santo. Cristo nació, a través del Espíritu Santo y enviado por el Padre para ser el estándar y sacrificio que la humildad necesita.

Debemos saber que Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8 dice, “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Después de que el hombre pecó solo quedaron dos opciones. En primer lugar, para pagar por el pecado cometido, toda la humanidad debería morir e ir al infierno para pagar la pena por su propio pecado, o, en segundo lugar que alguien tomase su lugar y pagara. Cristo murió por nosotros, en nuestro lugar. Con Cristo no podremos ir al infierno, no podemos ser separados de Dios. Jesucristo murió en la cruz, pero él no se quedó muerto, resucitó al tercer día. Juan 10:17, 18 dice, “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo el pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.” Nosotros no podemos derrotar la muerte, no podemos ir al infierno y regresar, pero Cristo es Dios, él puede dar su vida y tomarla otra vez. Nosotros podemos morir e ir al infierno para pagar el precio del pecado, pero no podemos derrotar a la muerte, regresar y vivir otra vez, es imposible, pero con el sacrificio hecho por El Justo pagando por nuestras injusticias, podemos escapar la penalidad del infierno. Romanos 6:3-5 dice, “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección.”

Debemos saber que Jesucristo es el único Salvador. Hechos 4:12 dice, “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Sin Cristo no hay salvación. Hay muchas personas que tratan de salvar sus almas por medio de buenas obras, o por unirse a una determinada religión, o por medio de “dioses” o “entidades” que murieron y nunca han resucitado de los muertos; el único que murió sin nunca haber cometido ni un solo pecado, resucitó para pagar por nuestros pecados y que tiene el poder de resucitarnos, es El Señor Jesucristo. Nosotros no podemos salvarnos con nada. Efesios 2:8, 9 dice, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”

Debemos saber que la salvación es gratis. Romanos 6:23 dice, “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” La salvación no es una recompensa por hacer el bien, es un regalo de Dios para aquellos que creen únicamente en Cristo como su esperanza.

Debemos saber que sin arrepentimiento no podemos ser salvos. II Pedro 3:9 dice, “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” Lucas 13:3 dice, “Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.” Marcos 1:15 dice, “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” No podemos deleitarnos en nuestro pecado, vivir en incredulidad y obtener la salvación. Debemos apartarnos de nuestros pecados y volvernos a Cristo.

Debemos saber que Cristo quiere salvarnos ahora sin importar la condición en que nos encontremos. II Corintios 6:2 dice, “Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.”

Juan 3:16 dice, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Cuando Cristo fue crucificado dos malhechores fueron crucificados con él. Uno en cada lado. Uno dijo, “Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.”—Lucas 23:39 y el otro dijo, “¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación?” Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”—Lucas 23:40-43. Si tú deseas estar con Cristo en el cielo, arrepiéntete, pon tú fe en él y recibirlo como tú Salvador.

“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”—Romanos 10:9

“Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”—Romanos 10:13

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Vida Cristiana

¿Cómo encuentro la iglesia correcta?


Hay tantas denominaciones en la iglesia cristiana y también muchos grupos y religiones que se hacen llamar "cristianos" que es difícil discernir lo que está bien y lo que está mal. Es difícil saber a qué iglesia asistir y unirse. Simplemente observándolos o comparándolos entre sí uno no encontrará el correcto. De hecho, no hay un grupo que sea perfecto, o que la enseñanza sea completamente correcta. La verdadera iglesia es un cuerpo espiritual en el que estaremos siendo bautizados por el Espíritu Santo cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador personal. I Corintios 12:13, “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.” Es importante ir a una buena iglesia cristiana, que crea, enseñe, predique y practique las verdades de las Sagradas Escrituras, pero hay que recordar que no existe ninguna iglesia perfecta que en la tierra. La iglesia aquí en la tierra es muy utilizada por Dios y todo creyente debe ser parte de una y servir en ella. Hay muchas iglesias maravillosas en todo el mundo y es la voluntad de Dios que los creyentes formen parte de una de ellas.

  1. ¿Por qué debería ir a la iglesia?

Estas son algunas razones importantes:

• Para el estímulo

Hebreos 10:24, 25 dice: “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”

En la iglesia nos desafiamos la predicación, la enseñanza y el aliento de otros creyentes. Nos consideramos cuando nos unimos en los servicios, y pertenecemos a un cuerpo de creyentes que funcionan juntos. Estamos llamados a considerarnos unos a otros, y unirnos a una iglesia es la forma en que se puede hacer. Dios nos advierte que no abandonemos el que congregarnos juntos.

• Para la oración

En Hechos, capítulo 12, la iglesia oró por el apóstol Pedro porque estaba en prisión a punto de ser asesinado por su fe, y Dios lo liberó. La iglesia debe orar junta.

• Por Responsabilidad

Romanos 12:15, “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.”

Gálatas 6:2, “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.”

Como creyentes, tenemos una responsabilidad el uno con el otro.

• Aprendizaje

Hechos 2:42, “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”

Eclesiastés 5:1, “Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.”

Efesios 4:11, “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

12. a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

13. hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

14. para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,

15. sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.”

Dios ha capacitados a personas para enseñar Su Palabra y la iglesia es el lugar que lleva al pueblo de Dios a la comprensión de la fe, y eso resulta en unidad. Muchas personas tienen sus propias ideas porque no vienen a escuchar la predicación y la enseñanza de la Palabra de Dios".

2. ¿Qué debo buscar en una iglesia?

Hechos capítulo 2:41-47 describe cómo funcionó la iglesia al principio.

Hechos 2:41, “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

42. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

43. Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

44. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;

45. y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.

46. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,

47. alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”

Aquí está una lista de las cosas importantes:

• La doctrina de los apóstoles

Es la Biblia en sí, pero específicamente el Nuevo Testamento. Los apóstoles enseñarían la doctrina a la iglesia basada en los principios del Antiguo Testamento, y como Dios les reveló cómo se aplicaban en el nuevo convenio. También enseñarían los caminos del nuevo convenio basándose en las enseñanzas de Jesucristo. Cuando buscamos una buena iglesia debemos confirmar la enseñanza y la práctica con lo que la Biblia enseña a partir de la salvación. La iglesia se edifica sobre el fundamento de que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios Viviente—Mateo 16:13-19, no vale la pena ir a una iglesia que no enseñe que la salvación es plenamente de Jesucristo y recibida por fe, y que es un acto de Dios por gracia.

• Comunidad

Somos criaturas sociales y todos necesitamos compañerismo. La iglesia es una familia espiritual donde la comunión es común. No es sólo escuchar la predicación y luego volver a casa, es un lugar donde tenemos a nuestros amigos, familia y compañerismo unos a otros.

• La Comunión

Esta era la manera en que la iglesia recordaría lo que Jesús había hecho por ellos; dando Su cuerpo, y derramando Su sangre por la redención de las almas. La iglesia siempre debe centrarse en Jesucristo. Algunas iglesias se encierran en programas, actividades, promociones y no hay un pleno enfoque en Jesucristo y en lo que hizo para redimirnos.

• Evangelismo

Dios ha pedido que el mensaje del Evangelio sea proclamado al mundo entero. La iglesia tiene un propósito y es proclamar y demostrar la verdad y el poder del Evangelio. No vale la pena ira una iglesia que no tiene ningún propósito de evangelizar el mundo.

• Dar

La iglesia no es sólo un lugar para ir y llegar. Es un lugar donde compartimos y damos hacia Dios y Su obra. Los primeros creyentes, tenían todas las cosas en común, en el capítulo 4 dice que de todo lo que tenían ya no lo consideraban suyo. El pueblo de Dios es un pueblo que da. Salmos 37:21 dice: "Los inicuos piden prestado, pero no pagan, pero los justos son generosos y dan."

3. ¿Qué debo hacer en la iglesia?

Lucas 1:68-71 es un pasaje de las Escrituras que habla del propósito de la venida y redención de Jesucristo, y dice que podríamos ser salvos y servirle sin temor todos los días de nuestra vida. La iglesia es un lugar para que escuchemos la maravillosa verdad de la Palabra de Dios, pero también un lugar para servir. Todo el que va a la iglesia para servir a Dios será bendecido y crecerá en su fe cristiana. Cuando buscamos una buena iglesia cristiana debemos servir allí con el propósito de servir a allos.

Lucas 1:68, “Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y redimido a su pueblo,

69. Y nos levantó un poderoso Salvador En la casa de David su siervo,

70. Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio;

71. Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron;

72. Para hacer misericordia con nuestros padres, Y acordarse de su santo pacto;

73. Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre, Que nos había de conceder

74. Que, librados de nuestros enemigos, Sin temor le serviríamos

75. En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.

76. Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos.”

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¿Porqué se enfrentan pruebas despues de la salvación?


Las personas a menudo se preguntan por qué enfrentan una prueba tan difícil después de haber recibido a Jesucristo como Salvador personal. La respuesta es simplemente esta, en la fe cristiana siempre hay pruebas después de cada decisión, que es simplemente la forma en que Dios trabaja, y la salvación es la decisión más grande que produce la mayor prueba. Para Dios una decisión significa poco hasta que haya sido probada. Las pruebas también nos ayudan a relacionarnos con el sufrimiento de Jesús por nosotros.

Jesús dio esta parábola para explicar el principio.

Mateo 13:1-9 "Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga.”

Explica el principio de los versículos 18-23, “Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”

La alegría siempre está al otro lado de la prueba. Para tener la alegría debemos pasar por las pruebas. Dios quiere que experimentemos plenamente la vida que tiene para nosotros y para eso la decisión que se tomó tiene que pasar por el fuego, las pruebas y entonces es una verdadera decisión, arraigada en la bondad de Dios.

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¿Cómo puedo comprender la palabra de Dios por medio del Espíritu Santo?


Hay muchas personas, especialmente el pueblo de Dios, que les gustaría entender las Escrituras, pero simplemente no saben empezar. Muchos leen la Biblia, y eso es excelente, si no la leemos nunca la conoceremos, pero hay mucho más en entenderla que simplemente leerla. Quiero dirigirme a algunas de las claves para entender la Palabra de Dios y Sus caminos.

I. EL MINISTERIO DEL ESPÍRITU SANTO

I Corintios 2:9, “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.”

Ninguna persona natural ha sido capaz de comprender lo que Dios ha preparado para Su pueblo. No hemos percibido ni hemos llegado a comprender tal entendimiento.

I Corintios 2:10, “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.”

No es que no puedan ser conocidos, Dios los ha revelado, pero no por medios naturales ni al hombre natural. Los ha revelado por Su Espíritu.

No sólo las cosas básicas de Dios, sino también las cosas profundas.

I Corintios 2:11, “Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.”

Después de más de 6.000 años de la historia humana, tenemos más de 6,000 años de experiencia en la vida, y todavía cometemos todos los errores básicos. ¿Por qué? Porque la gente no conoce a la gente, no comprendemos la humanidad, la gente no se conoce a sí misma, naturalmente hacemos las mismas cosas una y otra vez esperando resultados diferentes. Ya tenemos la experiencia, pero no tenemos la sabiduría. Mi problema es, conocer a mí mismo.

Jeremías 10:23, “Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.

24. Castígame, oh Jehová, mas con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles.”

Si queremos entender nuestras propias costumbres, y cómo estamos diseñados por dios para funcionar debemos recibir, y escuchar al Espíritu Santo.

Cuando recibimos el Espíritu de Dios, El da vida a nuestro espíritu, y entonces la comprensión de la vida y el propósito de la vida empiezan.

Romanos 8:14, “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

15. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

16. El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.”

I Corintios 2:12, “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.”

La palabra de Dios está llena de promesas, llena de oportunidad, llena de bendiciones, llena de beneficios pero sin el Espíritu Santo no podemos entender las o recibirlas. Si, podemos entender algunos principios, verdades, y leyes en la Biblia, pero no podemos entender que significa y cómo podemos aplicarla. Debemos empezar con la salvación, ser nacidos del Espíritu, Recibir a Jesucristo como nuestro Salvador.

Juan 3:5, “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

6. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

7. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

8. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

I Corintios 2:13, “Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.”

No solamente debemos ser nacidos espiritualmente, pero necesitamos ser maduros espiritualmente, seguir creciendo en el Señor.

I Corintios 3:1, “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.

2. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,

3. porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?”

Hebreos 5:12, “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.

13. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño;

14. pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.”

I Corintios 2:14, “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.”

La palabra y las costumbres de Dios no son confusas, son sólo espirituales y sólo accesibles por el Espíritu Santo y percibidas por un espíritu humano regenerado, son santificadas por el Espíritu de Dios y no pueden ser discernidas por la humanidad natural.

A el hombre natural le parecen locura, no tienen sentido para él, y sólo confunden la vida, pero para la persona espiritual, son vida y esperanza.

I Corintios 2:15, “En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.”

La persona espiritual con la palabra de Dios puede discernir todos los aspectos de la vida.

I Corintios 2:16, “Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.”

Por el espíritu de Dios podemos ver la vida como Dios la ve, tenemos la mente de Jesucristo

Juan 16:12, “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.”

La obra de Dios no es descubierta, es revelada por Dios. No es por el intelecto humano que tiene sentido, es revelado por Dios según sea necesario - Jesús no llegó a revelar la verdad, vino a cumplirla, y cómo lo hizo y cómo eso se aplica a nosotros es revelado por el Espíritu Santo.

13, “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

14. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

15. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.”

Cuando tenemos el Espíritu de Dios, y estamos escuchando su voz podemos entender la voluntad de Dios y recibir todo lo que Él tiene para nosotros.

16, “Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre.”

La Biblia es un libro precioso, la palabra de Dios. Contiene la verdad completa acerca de quién es Dios, quiénes somos y lo que Dios ha hecho por la redención de la humanidad, y las bendiciones que concede a quienes se caminan con él. Tener alguna comprensión de ello es un privilegio absoluto

Juan 14:26, “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

Cómo comprender la palabra de Dios—Aquí hay algunos mensajes. Solo haga clic en las enlaces.

El Espíritu Santo

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Estudiar

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Meditación

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La salvación

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¿Cómo puedo comprender la palabra de Dios por medio de meditación?


Introducción

Hay muchas personas, especialmente el pueblo de Dios, que les gustaría entender las Escrituras, pero simplemente no saben cómo empezar. Muchos leen la Biblia, y eso es excelente, si no la leemos nunca la conoceremos, pero hay mucho más en entenderla que simplemente leerla. Quiero dirigirme a algunas de las claves para entender la Palabra de Dios y Sus caminos.

¿Cuáles son las formas de conocer la Palabra de Dios?

1. El Espíritu Santo

Juan 14:26 “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

2. Estudiar

II Timoteo 2:15. “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

3. Meditar

Salmos 119:97. “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.

98. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo.

99. Más que todos mis enseñadores he entendido, Porque tus testimonios son mi meditación.”

El salmista comprendió los caminos de Dios mejor que sus maestros, y fue simplemente porque meditaba en la palabra de Dios todos los días.

Romanos 12:1, “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.”

Si no nos sometemos a Dios, nunca entenderemos los caminos de Dios. Siempre empieza presentándonos a Él.

2. “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

¿Por medio de qué? Como va a transformarnos? “la renovación de vuestro entendimiento.” ¿Y para qué? “Para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Para que comprendamos la voluntad de Dios, y su camino debemos ser transformados, y Dios transforma nuestras mentes, nuestro pensamiento, y mucho de eso viene a través de la meditación.

3. “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.”

Después de que tenemos una mente transformada, pensamos correctamente de Dios, de nosotros mismos y de la vida que tenemos.

Introducción

La mente tiene dos líneas de pensamiento. Una nos lleva a la realidad, la otra nos lleva a lo artificial. Son la meditación, e imaginación.

La imaginación es donde la mente de la gente los lleva a lugares artificiales; la meditación es donde la gente lleva su mente a lugares reales. En la imaginación, una persona permite que su mente lo aleje de la realidad; en la meditación la persona trae su mente a la realidad.

El mundo te divertirá, Dios te sorprenderá.

Cuando nos divertimos no pensamos, estamos entretenidos, el entretenimiento piensa por nosotros, nuestra mente esta relajado, pero cuando estamos asombrados, nuestro pensamiento se ensancha, descubrimos nuevas realidades, y eso pasa cuando estamos meditando en la palabra de Dios.

La vida cristiana es tanto observación como participación.

El ejemplo del día de reposo es un ejemplo de observación. La gente debía conservarlo y observarlo; no deberían cumplirlo como los otros mandatos. No era una misión que debían cumplir. Todo el trabajo en él estaba prohibido.

Las personas tienen la tendencia a juzgarse a sí mismas por lo que hacen, y aunque Dios juzga las acciones de las personas, solamente juzgar las acciones no es la manera como Dios juzga a las personas. Simplemente observar a Dios es tan importante como hacer cosas por él. Para vivir la vida cristiana al máximo hay que hacer ambas cosas. Los creyentes deben estar atentos a lo que Él está haciendo —observar a Dios y Sus obras— y estar dispuestos a intervenir en cualquier momento para servir.

La Meditación del Mundo.

La meditación que el mundo promueve, que abre las mentes a cualquier cosa a todo, es peligrosa. Una mente abierta de esta manera es un patio de recreo para el Diablo.

El pueblo de Dios nunca debe renunciar a su mente, pero debe rendirse a Dios. Renunciar es entregar la voluntad y el control a lo que sea; rendir es entregar a un ser específico. Como el mundo medita es renunciar a la mente, y el diablo va a tomar control. Como Dios ensaña a meditar es tomar control de la mente y solamente rendírsela a Él.

1. La Meditación Organiza la Mente

Los pensamientos deben ser:

• Procesados

Salmos 39:1. “Yo dije: Atenderé a mis caminos, Para no pecar con mi lengua; Guardaré mi boca con freno, En tanto que el impío esté delante de mí.

2. Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno; Y se agravó mi dolor.

3. Se enardeció mi corazón dentro de mí; En mi meditación se encendió fuego, Y así proferí con mi lengua:

4. Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy.”

David estaba reflexionando, procesando la información que tenía y estaba recibiendo.

No podemos confiar en nuestros sentidos; naturalmente sentimos que estamos en lo correcto—toda la información que viene a nuestras mentes debe ser procesada y examinada cuidadosamente. En nuestra meditación podemos procesar lo que hemos escuchado y examinar la información.

Romanos 3:3. “¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios?

4. De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando fueres juzgado.”

No es que lo que Dios está diciendo sea complicado o difícil de entender, es sólo que naturalmente lo mezclamos con lo que la gente dice. Debemos distinguir la palabra de Dios de todo lo demás. Debemos procesar la información que recibimos.

• Categorizados

Nunca debemos suponer.

Suponer es conectar los pensamientos incorrectamente causa mucha confusión y provoca división. Los pensamientos son bloques de construcción, pero uno debe tener cuidado con lo que uno construye.

Podemos leer y oír de dos actos hechos de la misma manera y podemos suponer que están conectados, pero no necesariamente es así. No debemos asumir, sino meditar y pedirle a Dios que nos enseñe, y que nos ayude a categorizar la verdad y las mentiras.

• Juzgados

II Corintios 10:3. “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;

4. porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,

5. derribando argumentos (A veces la palabra es traducida “Imaginaciones”) y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,

6. y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.”

Cuando tenemos un criminal en la comunidad lo capturamos y lo ponemos en prisión, pero lo que debemos darnos cuenta es que tenemos pensamientos criminales en nuestras propias mentes. Imaginaciones y argumentos que no son de Dios, no son verdad!

Mateo 15:18. “Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.

19. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

20. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.”

Debemos capturar nuestros propios pensamientos y llevarlos ante el juez, antes Dios para juzgarlos, y abrazar los buenos y quitar los malos: los pensamientos de la carne corren salvajes; deben ser capturados y llevados bajo obediencia.

Número 1, La meditación organiza la mente

2. La Meditación Disciplina la Mente

La vidas de los pueblos están fuera de control porque sus pensamientos están fuera de control. Proverbios 23:7 7. “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.” Para poner orden en la vida, uno debe comenzar por poner orden en sus pensamientos.

La disciplina implica no dejar escapar el pensamiento. El pensamiento de una persona debe tener límites. La disciplina es más que un castigo por el mal; es establecer límites, y luego permanecer dentro de ellos.

Por ejemplo, no debemos detenernos en nuestras heridas, como una llaga, siempre y que nos acurrúquenos en ella, nos impide sanar. Nuestros pensamientos son así, debemos permitirles sanar.

No debemos detenernos en lo negativo — Los caminos de Dios son "sí" positivos

Filipenses 4:8. “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”

Salmos 143:5. “Me acordé de los días antiguos; Meditaba en todas tus obras; Reflexionaba en las obras de tus manos.”

Salmos 119:148. “Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, Para meditar en tus mandatos.”

Número 1, La meditación organiza la mente

Número 2, La meditación disciplina la mente

3. La Meditación Produce Profundidad Mental

• Comprensión

La comprensión es más profunda que el conocimiento en el sentido de que comprende lo que está sucediendo detrás de las acciones y percepciones visibles. Por ejemplo, Moisés. Mató a un hombre, y Dios dice que un asesino no puede heredar su reino, sin embargo, Dios lo usó de una gran manera como líder para Su pueblo. ¿por qué? Dios entendió por qué hizo lo que hizo. No estaba tratando de matar, estaba tratando de servir a Dios. Al meditar en la Palabra de Dios obtenemos comprensión, vemos más profundo de la superficie.

Salmos 119:97. “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.

98. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo.

99. Más que todos mis enseñadores he entendido, Porque tus testimonios son mi meditación.”

A través del estudio se puede obtener el contenido, el contexto y muchos de los hechos de la Palabra, pero la comprensión sólo se puede tener a través de la meditación.

La meditación establece profundidad y comprensión de las Escrituras (Salmos 119:97-99, 148). Al estudiar se aprende lo que dicen las Escrituras, mediante la meditación se aprende a aplicarlas a todas las situaciones únicas que la vida presenta tanto en general como personalmente.

Un sermón que no ha sido meditado no tendrá profundidad ni aplicación. Puede tener un buen contenido, pero la gente no sabrá qué hacer con él. Una persona aprende hechos y contenidos por estudio, pero la comprensión de ellos viene por medio de la meditación.

• El éxito

Josué 1:8. “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

• Ganancias

I Timoteo 4:12. “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.

13. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.

14. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.

15. Ocúpate (También significa, medita) en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.

16. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.”

Podemos leer, y debemos, podemos estudiar, y debemos hacerlo, pero aquellos que se tomen el tiempo para meditar en la palabra, las obras y los caminos de Dios tendrán un profundo entendimiento y prosperidad

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El Espíritu Santo

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Estudiar

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¿Cómo puedo comprender la palabra de Dios por medio del estudio?


Primeramente, El Ministerio del Espíritu Santo

Segundo—Estudiar

II Timoteo 2:15, “Procura (estudia) con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

En Ingles dice, “dividiendo correctamente la Palabra de Dios.”

La Biblia abarca muchos temas, debemos estudiarlos para poder dividirlos correctamente. Por ejemplo, la ley y la gracia, deben separarse para que uno los entienda específicamente y correctamente. Otro ejemplo, la salvación y el servicio a Dios, no son lo mismo, y cuando se mezclan hoy confusión en ambos. No se pueden mezclar, pero ambos son enseñados juntamente en muchos pasajes de la Palabra de Dios. ¿Qué debemos hacer? Estudiar.

Hay dos propósitos para estudiar la Palabra de Dios: estar aprobado ante Dios y testificar ante los hombres.

II Timoteo 2:15, “Procura (estudia) con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

I Pedro 3:15, “Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.”

Decirle a la gente, “la Biblia lo dice” no es suficiente, debemos mostrarles en las Escrituras y para eso debemos estudiar.

II Pedro 1:16, “Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad.”

Este pasaje habla sobre cuando Pedro, Santiago y Juan estaban con Jesús en el monte, donde se transformó en su gloria, como una luz celestial, y escucharon la vez del Padre.

17. “Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia.

18. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo.

19. Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacen bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.”

La Palabra de Dios no cambia, es preservada por Dios, y es, por lo tanto, un testimonio más seguro de que un testigo ocular.

20. “entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada.”

Nunca debemos tomar una parte de la Biblia, una palabra, un versículo o un pasaje e interpretarla separada del resto de la Biblia-- Siempre debe estar en el contexto de la totalidad.

21, “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”

Dios usó a los hombres, los movió en su voluntad por Su Espíritu Santo y escribieron Su palabra. Por eso no hay contradicciones, es un autor, pero muchos escritores.

"El estudio es más que simplemente recopilar información; es buscando la verdad con sus hechos. Hay personas que leen mucho y tienen mucha información, pero no tienen todos los hechos. Una persona puede conocer muy bien la información registrada en la Biblia, pero no la doctrina, los principios y la verdad. Una persona podía conocer todos los detalles de la vida de David, pero no entender su propósito y cómo su historia en la Biblia encaja en el establecimiento de la fe. Para eso una persona debe estudiar las Escrituras.

No hay ningún pensamiento o ideas individual en las Escrituras, todos están interrelacionados y todos se apoyan unos a otros. Todos hacen parte de la historia, de un plan, de una verdad.

II Pedro 1:20, “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada.”

No debemos interpretar ningún versículo, ninguna frase, ningún pensamiento, ninguna doctrina separada, separado del resto…….para que una persona interprete una parte de la Biblia, debe entender cómo está relacionado con el resto de la Biblia.

A ninguna otra persona, aparte de Dios, se le permitió tomar el control en ningún momento durante el escribiendo de las Escrituras. Cada persona fue guiada por el Espíritu Santo mientras le escribía lo que el Espíritu Santo le había dado.

"Las verdades en las Escrituras se extienden en el contexto de toda la Biblia. A menudo no se ven completamente en un versículo o pasaje. Para llegar a conocer realmente lo que la Biblia dice sobre un tema específico, uno debe estudiar ese tema en toda la Biblia. II Pedro 1:20 dice que no “hay interpretación privada”. Ningún versículo o pasaje puede ser interpretado sin el contexto de otras Escrituras. Sin estudio, es fácil sacar las cosas de contexto. La Biblia dice, "... con propósito dividir la palabra de la verdad. Las doctrinas, las verdades y los temas deben separarse y dividirse correctamente".

I Juan 5:7, “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.

8. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.”

¿Qué es un testimonio? (O como dice en inglés, record) Es una lista de hechos relacionados entre sí. Es establecido sobre hechos, una verdad sobre otra verdad, una realidad sobre otra realidad. Colocar una mentira entre dos verdades, o hechos destruye el “record”, el testimonio. Al estudiar las Escrituras, no sólo descubrimos los hechos, sino cómo encajan y se apoyan mutuamente para obtener los resultados finales, para entender el “record”, lo que exactamente paso, y que significa.

Dios, en este capítulo nos da el resultado final del testimonio, pero debemos estudiar los hechos si queremos entender en detalle, y recibir las bendiciones y beneficios.

I Juan 5:9, “Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo.

10. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.”

¿Cuáles son algunos datos, hechos acerca de Jesucristo?

• El y el Padre son uno—Juan 10:30

• Nació de una virgen—Isaías 9:6

• Nunca pecó—II Corintios 5:21

• Él es el Cristo, el Mesías—Juan 1:41

• Él es el Salvador del Mundo—Juan 4:14

• El es el cordero de Dios—Juan 1:29

Primero Juan 5:11. ‘Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.

12. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

13. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.”

¿Cómo podemos estudiar? Hoy tres cosas con son muy importante:

1. ¿Qué dice el contexto? Por ejemplo, Juan 3:16. El versículo dice, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Pero ¿Que dice el capítulo, o que dice el libro de Juan?

2. ¿Qué dice toda la Biblia con respecto a este tema específico? Por ejemplo, Efesios 2:8 dice, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe.” Pero, ¿Qué ensaña la palabra de Dios sobre gracia y fe?

3. ¿Qué significa la palabra específica? ¿Cuál era la palabra original, en el idioma original y cómo se usa esa palabra en toda la Biblia?

El estudio requiere trabajo, y tiempo, porque uno puede tomar mucho tiempo simplemente persiguiendo un hecho individual, verdad o principio, pero a medida que uno descubre algo, se abre la puerta a otro hecho, y a medida que uno llega a saber más y más hay muchas cocas se unen entre si, y la comprensión aumenta.

Comprender la Palabra (Mensajes)

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La salvación

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